Concepto de acérrimo

La palabra acérrimo es un adjetivo originado en el latín “acerrimus”, vocablo integrado por el adjetivo “acer” que puede traducirse como ácido, áspero, punzante, afilado o agresivo, más el sufijo formador de superlativos, “errimus”.
Se califica a alguien como acérrimo cuando es tenaz y decidido en la realización de una acción o en el logro de una meta: “Su acérrima voluntad lo llevó a triunfar a pesar de todas las condiciones adversas que tenía”; o en la defensa de sus ideas: “Es un acérrimo defensor de las ideas democráticas”, “Es un acérrimo opositor del neoliberalismo” o “Defiende acérrimamente la causa comunista”. Las posiciones ideológicas acérrimas suelen ser dogmáticas y extremas; y si bien es bueno defender los pensamientos, esto no debe conllevar a no fomentar diálogos, pues de lo contrario, no se puede arribar a acuerdos conciliatorios. En este sentido, un enemigo acérrimo es aquel con quien es casi imposible pensar en una reconciliación.

Es loable ser acérrimo opositor de todo aquello que dañe o lastime, y muchas personas ofrendaron sus propias vidas al defender acérrimamente los valores de la vida o el reconocimiento de los derechos de las personas; pero si se trata de puntos de vista, donde no existen valores universales involucrados; y por ende, pueden existir posiciones ideológicas igualmente válidas, es mejor escuchar, cuestionar nuestras propias ideas, debatir, para poder llegar a construir nuevas verdades, pues podemos estar influenciados sin que nos demos cuenta, por prejuicios sociales que pasaron a formar parte de nuestro sentido común, por ejemplo: “Mi abuelo es un defensor acérrimo de la sociedad patriarcal, pues él se educó en un mundo machista, y no escucha los argumentos de las nuevas generaciones, en contra de ese modelo social”.