Concepto de adscripción

La palabra adscripción, aguda, y compuesta por tres sílabas, procede del latín “adscriptionis”, siendo la acción y el efecto del verbo adscribir, del latín “·adscribere”, vocablo integrado por el prefijo “ad” que significa “hacia” y “scribere” en el sentido de “escribir” o “marcar”.

Si bien puede usarse para hacer referencia a alguna cosa, como, por ejemplo, un dato que se incorpora a un registro o a otra entidad cualquiera, el uso más frecuente es para referirse a una persona o grupo que se destina a ocupar un cargo o servicio, o se atribuye una labor, o al hecho de afiliarse a alguna ideología partidaria.

Ejemplos: “He solicitado mi adscripción a las filas del ejército”, “Han hecho mi adscripción como columnista del periódico sin consultarme”, “Las labores domésticas se han adscripto a las mujeres en las sociedades patriarcales” “Debí llenar una serie de requisitos para adscribirme al registro de autores”, “No sé a qué partido político adscribirme, ya que ninguno coincide totalmente con mis convicciones”, “Mi adscripción al cristianismo fue por herencia, así que pensaré muy bien si quiero seguir incorporado a la fe de mis padres” o “Terminé por adscribirme al pensamiento kantiano”.

Como vemos, las adscripciones pueden hacerse por elección personal, por selección patronal, por necesidad, por sorteo, por herencia, etcétera.

En ocasiones, un adscripto no es un miembro titular de una institución, sino que es incorporado de ese modo hasta que cumplimente una serie de requisitos y se una definitivamente al resto del personal, una vez que haya terminado su etapa formativa. Esto es frecuente en las universidades, donde los adscriptos deben cumplir por un plazo determinado un plan de trabajo y estudio, antes de titularizarlos.

También puede referirse a que en un algún empleo se le asigne a alguien tareas temporarias, por ejemplo: “Yo trabajaba en el departamento de ventas, pero por razones de falta de personal, me adscribieron por un par de meses en el sector de cajas”.