Concepto de alcahuete

En la lengua árabe es donde encontramos la etimología del adjetivo alcahuete. Se compone del artículo “al” que equivale a nuestro “el” y de “qawwad” que se traduce como “mensajero”, siendo aplicado, desde la Edad Media, a aquella persona que encubre y facilita una relación amorosa prohibida, haciendo de mediador, por ejemplo, dando un regalo al marido de la mujer que se pretende que otro conquiste, para obtener su favor y confianza, y con ello poder provocar un acercamiento entre la esposa ajena y el pretendiente; quien, a cambio, le da al alcahuete una compensación económica. Otro nombre que reciben las alcahuetas es el de celestinas, que se aplica, por extensión, a toda aquella mujer que intercede para acercar a dos personas con fines amorosos, sin importar si la relación es permitida o no, por la ley o las costumbres.

En Cataluña Vieja, los alcahuetes, acompañaban a la novia desde su casa hasta la iglesia.

En los teatros, se llama alcahuete, al telón secundario, de tamaño menor, donde es representado un entreacto de poca duración.

En algunos países de América Latina, entre ellos, Argentina, se le dice alcahuete, a la persona chismosa, que se inmiscuye en asuntos ajenos, para obtener información, y luego entregarla, a alguien que la puede aprovechar en su beneficio, perjudicando a aquel que hizo o dijo algo que lo compromete, para obtener algún favor, por ejemplo: “Juan se convirtió en alcahuete del jefe, así que tendremos cuidado en decir cosas que puedan ser usadas en nuestra contra, frente a él, pues seguro irá a contarle, sin importar que seamos sancionados, con tal de quedar bien con el patrón” o “María es una alcahueta de la profesora; le contó que estábamos haciendo trampas en el examen”.

También se dice que son alcahuetes, los que alaban a alguien con fines interesados, sin ser objetivos, para obtener algún rédito. Siempre tratan de decir lo que el otro quiere escuchar; aunque lo que expresen sea a todas luces mentiroso. Vulgarmente, también se los conoce como “chupamedias”: “Deja de decirme cosas bonitas tan solo para congraciarte, no soporto a los alcahuetes”, “El alcahuete del Presidente, es su propio consejero, y no le pone freno a sus excentricidades, lo que hace que acreciente su imagen negativa” “Es tan presumido que prefiere estar rodeado de alcahuetes, en vez de amigos de verdad, que puedan señalarle sus errores”.