Concepto de amaestrar

La palabra amaestrar, procede de maestro, del latín “magister”, en el sentido del que está colocado en una posición privilegiada, por encima de otros, por su sapiencia, y por eso les puede brindar sus conocimientos; y designa la acción de enseñar habilidades y destrezas, especialmente a ciertos animales, susceptibles de recibir órdenes por parte de un humano, para que las ejecuten, según las instrucciones dadas.

Se usa, en general, como sinónimo de adiestrar, y puede ser una actividad que se realice para mejorar la convivencia de las mascotas, perros o gatos, con los humanos, especialmente cuando son agresivos; o para que algunas fieras, como perros, leones, tigres, caballos, elefantes, monos u osos, realicen ciertos espectáculos de tipo circense, para deleite de los espectadores, lo que suele ser algo muy traumático para los animales sometidos a esas prácticas de dominación, frecuentemente muy crueles. Ya quedan pocos circos que cuenten con animales amaestrados como parte de su exhibición, pues, para protegerlos de tales abusos, la mayoría de las legislaciones los ha prohibido. Las técnicas para amaestrar funcionan mejor cuando se imparten desde cachorros.

Ejemplos: “Intento amaestrar a mi gato para que me haga caso, pero es un animal muy independiente y no acepta ningún tipo de directivas”, “Me gusta aprender a amaestrar animales, pero quiero hacerlo con cariño y paciencia”, “Los animales amaestrados del circo hacen pruebas fabulosas, pero detrás de tan extraordinarias muestras de destreza, se esconden prácticas rigurosas, que incluyen castigos físicos, por lo que resulta totalmente repudiable” o “El adiestrador logró amaestrar a mi perro y ahora puede actuar como guardián sin lastimar a los miembros de la familia o a visitas, atacando solamente ante nuestra orden”.

Se aplica también a las enseñanzas dadas a los seres humanos, por parte de un instructor, aunque en este caso se prefiere el término educar, ya que amaestrar, supone ponerse bajo el mandato del maestro, del que se recibe las lecciones, sin participación activa del educando; quien debe ser un sujeto activo, que aprenda y se perfeccione guiado por el maestro, pero no bajo su dominio, como ocurre con los animales; ya que, a diferencia de ellos, las personas somos seres pensantes, capaces de tener ideas propias y desarrollar iniciativas; por lo que el maestro guía, aconseja, escucha, pero no transmite saberes para ser receptados de modo pasivo, sino fomentando el espíritu crítico, la curiosidad y la innovación.