Concepto de antisemita

La palabra antisemita, se compone de la palabra “anti”, que alude a lo que es contrario u opuesto; y de “semita”, que designa a uno de los tres grupos lingüísticos que se reconocían en la antigua Palestina. En el siglo XIX, se reconoció entre ellas, a la lengua semita, llamada así por ser la perteneciente a la descendencia de Sem, uno de los hijos de Noé, y padre del patriarca Abraham, integrada por el idioma árabe, arameo y hebreo, entre otros, distinguiéndola de la egipcia, a la que se denominó, lengua camítica; y de las arias o indoeuropeas.

Como podemos observar, semita, no tiene que ver con una raza, sino con un idioma; pero, desde mediados del siglo XIX, junto al surgimiento de los nacionalismos, emergió una ideología, considerada como antisemita, que engloba a los semitas en una raza, que comprende a los judíos (dejando de lado a los otros pueblos que hablan lenguas semíticas) a la que descalifican, persiguen, discriminan y hasta matan; por eso el antisemitismo es una forma de racismo.

Si bien puede considerarse como sinónimo de antijudaísmo, en este caso sería un prejuicio de tipo religioso, que los judíos sufrieron por sus creencias religiosas a lo largo de toda la historia; mientras que el antisemitismo, es la aversión, no solo religiosa, sino a toda la identidad cultural y racial del pueblo judío; por lo cual, si un judío se convirtiera al cristianismo, dejaría de ser judío, pero seguiría siendo semita.

Aparece la idea de la existencia de esta raza semita, de inferior valía, con respecto a la aria, de procedencia indoeuropea, especialmente en la obra del filósofo y diplomático francés, Joseph Arthur, conde de Gobineau (1816 – 1882) que publicó, en seis volúmenes, entre 1853 y 1855, titulada “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”, donde analiza la causa de que las civilizaciones mueran, concluyendo que el factor racial es determinante. Aseguró que la raza más bella, inteligente y fuerte es la aria; y que las mezclas raciales era una de las causas principales de la decadencia de las civilizaciones. Sus manifestaciones, fueron profundizadas por el historiador francés, Ernest Renan (1823-1892) quien habló de los semitas como una “raza incompleta”.

El periodista francés, Édouard Drumont (1844 - 1917) escribió varias obras de contenido antisemita y creó la Liga Nacional Antisemita de Francia en 1889, que existió hasta 1899.

El arte también se sumó a esta campaña de desprestigio, cuando en 1850, el compositor alemán Richard Wagner, acusó a los judíos, de ser individuos que dañaban a la cultura de su país.

El régimen zarista fue perseguidor de los judíos; pero sin lugar a dudas, el exterminio nazi, por obra de Adolf Hitler, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a la máxima expresión de crueldad, pues tuvo como objetivo eliminar a los judíos, en su terrible plan de “solución final”.

A pesar de los horrores cometidos, y el repudio mundial al antisemitismo, aún existen personas y grupos que, lamentablemente, y sin ningún fundamento real, defienden estas creencias delictivas.