Concepto de apellido

La palabra apellido se deriva del verbo apellidar, que procede en su etimología del latín “appello” en el sentido de llamar en forma reiterativa o invocar. En nuestro idioma el apellido es la parte del nombre individual colocado luego del nombre de pila que designa la vinculación entre los miembros de una misma familia que lo comparten y lo transmiten a través de las generaciones. Así por ejemplo decimos que la familia Pérez está compuesta por Juan, Olga y Elsa Pérez, todos hijos de Maximiliano Pérez y nietos de Federico Pérez. En algunos países se acostumbra colocar a los hijos solo el apellido del padre, como el caso de Argentina; y en otros, ya es costumbre usar el de los dos progenitores, como en Bolivia, Perú o España.

El nuevo Código Civil y Comercial argentino dispone que el hijo pueda llevar indistintamente el apellido paterno o materno, al que facultativamente podrá añadirse el del otro progenitor (artículo 64).

En la antigua Roma, los ciudadanos romanos se caracterizaban por tener un nombre individual o “praenomen”, al que se le adicionaba el de la gens o familia (“nomen”) y además un “cognomen” que se refería a alguna característica de algún ancestro. Podía además añadirse un “agnomen” por alguna hazaña militar o algún lugar de procedencia. Así por ejemplo, el militar romano Publio Cornelio Escipión el Africano, tenía como “nomen” o apellido “Cornelio” pues pertenecía a la familia o gens Cornelia. Lo de Escipión el Africano son apodos o “agnomen”: “Escipión es “bastón” y “El Africano” es por la hazaña militar de haber logrado en la batalla de Zama, derrotar a Aníbal en el año 202 antes de la era cristiana.

En algunos países se usa apellido para la denominación que se le da a alguien nombrándolo por una palabra diferente a la de su nombre legal (apodo) como si tratara del “cognomen” de la antigua Roma. Tal es el caso de Brasil.

Es usual que la mujer casada conserve su apellido de soltera y le adicione el de su marido anteponiendo la preposición “de”, por ejemplo: “Soy la señora María Marta García de Romero”.

Los apellidos se han originados de varias maneras en Occidente. En España, adicionándose el sufijo “ez” a un nombre de pila, como González que procede de Gonzalo. En este caso se dice que son patronímicos; o tomando algún oficio familiar, ya que por ejemplo en la Edad Media los oficios se heredaban, y así tenemos los casos de los apellidos Herrero o Zapatero. Por características físicas, por ejemplo el apellido Calvo; o por nombre de lugares de procedencia, como el apellido Córdoba (toponímicos).

El apellido familiar es un referente importante, y cada familia quiere mantener intacta la honra familiar a través de él, ya que cuando algún integrante de la familia comete alguna acción indecorosa o delictiva se dice que ha manchado el apellido.