Concepto de ataúd

La palabra ataúd es de origen árabe. Procede del árabe clásico “al-tabut”, y del árabe hispánico “attabút”, con el significado de cajón, baúl o cofre, para luego designar la caja, tradicionalmente confeccionada con madera, donde se deposita el cadáver a efectos de inhumarlo, de una manera digna, conteniendo los restos, y protegiéndolos de alguna manera, para su transporte a su última morada, y para su reposo eterno, o para poder retirarlos del lugar más cómodamente si necesitan a futuro ser traslados los restos.

Es un rito funerario que desde antiguo practican muchas culturas, adoptando otras la incineración de sus muertos, lo que actualmente también requiere de ataúdes, que pueden ser de madera o solo cajas de cartón corrugado, que se introducen en los hornos crematorios.

La muerte y la vida ultraterrena, preocupó al hombre desde siempre, sobre todo porque se podía creer que allí residiría para siempre, o que, si no se lo contenía en un sitio adecuado, su alma acecharía a los vivos.

En la Edad de Bronce los ataúdes se hacían ahuecando troncos de árboles. Los sumerios los hacían trenzando juncos. Los caldeos, con barro cocido. Los egipcios colocaban uno o varios ataúdes en sarcófagos de piedra, que contenían al difunto momificado. En Grecia y Roma era común que le dieran la forma del difunto, para lo cual, usaban arcilla. Otros tenían formas geométricas: rectangulares, triangulares, hexagonales, etcétera. Entre los hebreos, el ataúd era de barro cocido y recién se lo colocaba allí, luego de que cuerpo estuviera en contacto con la tierra. Los chinos, durante la Dinastía Tang usaron ataúdes colgantes, fabricados con troncos de árbol ahuecado, que suspendían de rocas, altas colinas, o salientes de acantilados. A partir de la Edad Media, comenzaron a ser los más usados, los ataúdes de madera, aunque también se empleó la piedra. Por el miedo a ser enterrados vivos, en el siglo XVIII se fabricaron ataúdes seguros, como el que se diseñó a pedido del Duque de Brunswick, que tenía un tubo para suministrar oxígeno y una ventana para recibir luz, con una cerradura cuya llave estaba dentro del ataúd.

En tono a los ataúdes, se ha montado una gran industria, que los ofrece en una gran variedad de materiales, precio y calidad. Como los ataúdes son en general de madera, por lo cual para hacerlos se talan muchos árboles, contribuyendo a la deforestación, están surgiendo los ataúdes ecológicos, biodegradables, hechos con bambú, cartón reciclado o fibras vegetales y no se los barniza.