Concepto de Atlántida

La palabra Atlántida, procede de la expresión griega, “Atlantís nēsos” que se traduce como “Isla de Atlas”. En la mitología griega, Atlas o Atlantis, era un Titán condenado por el dios de los cielos, Zeus, a cargar sobre sus hombros el arco celeste.

Como Atlántida, se conoce a una isla mítica, de propiedad del dios Poseidón, de cuya existencia da cuenta el filósofo griego, Platón, en su diálogo “Critias”, continuación del diálogo Timeo, escrito en el año 360 antes de Cristo, sobre el origen del universo, la estructura de la materia y la naturaleza humana. En “Critias”, Platón expone sobre la guerra entre Atenas prehelénica, y los habitantes de una misteriosa y gran isla escarpada, llamada Atlántida. Esta isla posee también, una gran llanura oblonga, rica en recursos naturales, con grandes bosques que le aportaban madera, un mineral muy apreciado, llamado “cobre de montaña”, y muchos animales y plantas que describe el sofista Critias. Atlántida, de gran poderío militar estaba ubicada “tras las columnas de Heracles”.

Uno de los primeros habitantes de la Atlántida fue Evenor, nacido del suelo, de cuya hija, Clito, se enamoró el dios Poseidón, quien creó tres anillos de agua, para rodear la montaña donde ella vivía, para tenerla protegida y controlada. Clito y Poseidón, tuvieron diez hijos, y su divino padre, les asignó una parte de la isla a cada uno, formando diez reinos, correspondiéndole a Atlas, el hijo mayor, la montaña a la que había encerrado en los tres círculos de agua, y así toda la isla, tomó el nombre de Atlántida, ya que Atlas, tenía el poder de controlar, también, el resto de los reinos, que se organizaron de modo confederativo. El mar que la rodeaba, se llamó Atlántico.

Atenas logró vencer a esta potencia militar, que ya se había apoderado del oeste europeo y el norte africano. El destino final de esa isla fue ser devorada, en esa misma batalla, por las aguas marinas, como castigo divino por su soberbia.

Solón es la fuente del conocimiento del relato, el que obtuvo de lo que le contaron sacerdotes egipcios, que nunca olvidaron tal catástrofe.

Si bien aparece expuesta como algo real, se duda de la existencia de la Atlántida, siendo considerada tanto en el mundo antiguo como en el medieval, como una alegoría. En la Edad Moderna, comenzó a darse crédito a la historia y surgieron varias hipótesis sobre su ubicación, características y destino, pero nunca hubo ninguna comprobación fehaciente, y la teoría de la deriva continental, dio por tierra con la existencia de este continente. En 2005, la isla de Milos, en Grecia, fue sede de un Congreso, donde se expusieron las diversas hipótesis sobre este “continente perdido”.

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