Concepto de colecta

La palabra colecta se originó en el latín “collecta” término que significa “recoger” que se usa para nombrar las colaboraciones que se van recolectando a través de donativos, en valores materiales, en dinero, ropas, víveres, medicinas, etcétera, que se reciben de quien voluntariamente los entrega, con fines benéficos y solidarios. Ejemplos: “Se hizo una colecta para ayudar a los poblaciones que han sido víctimas de las inundaciones”, “Todos los años la entidad de beneficencia organiza una colecta para auxiliar a los que viven en barrios necesitados” o “Se logró reunir el dinero necesario para la operación de un niño, a través de una colecta que se publicitó desde Facebook”. Puede ser organizada por personas particulares o por entidades benéficas o diferentes tipos de ONG o por agrupaciones políticas, estudiantiles o religiosas.

Las colectas son un modo de contribuir a aliviar las necesidades de quienes están pasando un momento de angustia por alguna catástrofe o enfermedad, lo que es sumamente útil para afrontar esos momentos sintiéndose acompañados y contenidos, y obteniendo al menos los artículos de primera necesidad; o para quienes se encuentran en situación de calle o con graves problemas económicos a quienes sería deseable que se les solucionara el problema de un modo un poco más definitivo.

En las primeras iglesias, las colectas o limosnas eran los aportes que entregaban los fieles con el fin de brindar socorro a la propia iglesia y también a los pobres, de ese lugar o de otros. Esto está atestiguado en la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios, en el capítulo 46.

Para poder realizar obras de caridad o pías, los reyes cobraban tributos a sus súbditos que también se llamaron colectas.

Las reuniones de la comunidad cristiana para la Eucaristía dominical, o en la Cuaresma, en las asambleas llamadas “estacionales”, son también colectas.

Es también cuaresma la oración que da inicio a la Misa, una vez reunidos los fieles y donde se recogen sus pedidos. El sacerdote luego de decir la oración o colecta, suplicando a Dios, es sucedido por el amén de los fieles. Las colectas sálmicas, son las que recogen las intenciones y sentimientos de los que rezaron los salmos.