Concepto de conventillo

La palabra conventillo, es diminutivo de convento, del latín “conventus” que designa un lugar de reunión, y es el nombre con el que se conoce en algunos países de Sudamérica, entre ellos, Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay, a la vivienda multifamiliar, de personas de bajos recursos económicos, donde en cada cuarto destinado a dormitorio, que daba a un patio central, se alojaba una persona, o más, ya sean familiares o amigos, compartiendo con el resto de los huéspedes, alojados en otros cuartos; la cocina, el comedor, el lavadero y el o los baños.

En España se conoce a los conventillos, como casas de vecindad, corrales o corralones; en Chile, Cuba y Nicaragua, como cuarterías; en Brasil, como cortijos; y en Perú, como quintas. En la popular serie televisiva mexicana, “El chavo del 8”, se refleja de manera graciosa las experiencias compartidas en una vecindad, denominación que reciben allí los conventillos.

En los conventillos argentinos y uruguayos, un conventillo es hogar de gente pobre, especialmente en épocas de inmigración europea, donde convivían diversas etnias (españoles, italianos, franceses, rusos, etcétera) y distintas religiones, fue el lugar donde se plasmó una identidad nacional propia, producto de la fusión intercultural, pero también fue el sitio que favoreció la propagación de epidemias, como sucedió con la fiebre amarilla, en 1871. El cólera y la tuberculosis, también, encontraron allí, el medio propicio para difundirse. La escasez de baños y la necesidad de usar braseros para cocinar, los que encendían dentro de las habitaciones los días de lluvias, y que también usaban para calentarse, hacía que los incendios fueran frecuentes, y difíciles de controlar, por los materiales de construcción altamente combustibles. A pesar de que eran frecuentes los conflictos y peleas por la convivencia, también se celebraban fiestas vecinales.

En Argentina, podemos mencionar, a modo de ejemplo, el Conventillo de la Paloma en el barrio de Villa Crespo en CABA. Fue construido especialmente para los trabajadores de la fábrica “La Nacional de Calzados” inaugurada en el año 1886, y contaba con 112 habitaciones, y solo dos baños, conociéndose inicialmente, como “Conventillo Nacional”, donde se vivía en condiciones muy precarias y de hacinamiento. Tomó el nombre de “La Paloma”, por una de sus moradoras, de gran atractivo para los hombres residentes en el lugar. El dramaturgo Alberto Vaccarezza (1886-1959) convirtió a “La Paloma” en la protagonista de su sainete que se estrenó en 1929.

En Uruguay, en la ciudad de Montevideo, se destacó el Conventillo Mediomundo, con moradores africanos, construido en 1885, que fue cuna del candombe, siendo demolido en el año 1978.