Concepto de desdén

La palabra desdén se derivó de desdeño, que implica la acción y efecto del verbo desdeñar, etimológicamente procedente del latín “dedignare”, integrado por el prefijo “de” que indica una dirección descendente; “dignus” que se traduce como digno o apreciado, y el sufijo “ar” de terminación verbal de primera conjugación.

El desdén es retirarle a alguien el aprecio o la consideración, haciéndole desprecios y desaires, o sea utilizar palabras o gestos que menoscaben la valía de otro en cuanto a su ser o su accionar; o simplemente ignorándolo.

Ejemplos: “El soberbio patrón trataba con desdén a sus empleados quienes se sentían humillados por su trato descortés”, “Expuse mis ideas políticas, y mis compañeros de oficina que no las comparten, me mostraron su desdén, retirándose de la oficina y dejándome hablando solo”

Puede hacerse desdén a las cosas, al ignorarlas, o ejecutarse acciones con desdén cuando no se pone interés en ellas: “El niño tenía tantos juguetes que cuando recibía uno nuevo ya no se sorprendía y lo miraba con desdén” o “Si haces las tareas con desdén no aprobarás el curso”.

En Literatura se destaca una obra teatral cuyo título es “El desdén, con el desdén”. El argumento gira en torno al desdén de una dama llamada Diana, de condición socialmente destacada, ya que es heredera del conde de Barcelona, que trata con desdén a sus pretendientes, hasta que uno la trata a ella del mismo modo, y consigue así con su fingido desdén, conquistar su corazón. Su autor es el dramaturgo español representante del siglo de Oro, Agustín Moreto y data del año 1654. Fue representada en el año 1675 en el palacio Real Alcázar de Madrid.

En Música y del género tango, existe una canción llamada “Desdén” de 1933, cuya letra fue escrita por Mario Battistela y la música le pertenece a Carlos Gardel. El título se deriva del hecho de que quien canta sus penas ha desdeñado o menospreciado su vida anteponiendo la de su amada. Incluso la ha colocado por encima de Dios, haciéndole que desdeñe o resigne el paraíso pues está dispuesto a seguirla hasta el infierno. En sus estrofas finales habla además del desdén de su amada hacia él, que lo engañó y lo acusó injustamente enviándolo a la cárcel y para quien augura no habrá perdón de Dios.