Concepto de fechoría

La palabra fechoría arribó al español desde el latín “factoris”, derivado del latín “facere”, verbo que se traduce como hacer, siendo “fechor” el que hace algo; pero una fechoría no es cualquier cosa que se realiza, sino algo malo, reprobado, moral, social y/o jurídicamente.

No todas las fechorías tienen la misma gravedad, algunas son simples travesuras, sin consecuencias que afecten a otros; como el caso de una broma inocente, o las resultantes de las picardías de los niños, mientras que otras, constituyen verdaderos delitos, duramente sancionados.

Ejemplos: “Mi niña se subió a una silla y hurtó chocolates del armario; pero su carita sucia de las golosinas, la delató de la fechoría que cometió”, “Mi primo se copió el examen de su compañera de banco, pero la maestra descubrió su fechoría”, “El conductor pasó un semáforo en rojo, y, por su fechoría debió pagar una abultada multa”, “El ladrón cometía sus fechorías en su propio barrio”, “Su prontuario está marcado por innumerables fechorías” o “Cansada de las fechorías de su marido, mentiroso e infiel, la mujer, lo echó de su casa”.

Las fechorías también son reprobadas por la religión, por ejemplo, en Proverbios 16:12 se lee que “El rey detesta las fechorías, pues su gobierno tiene basamento en la justicia”.

Pepe Fechoría es el seudónimo de un empresario gastronómico español que vivió entre los años 1931 y 2016, y cuyo nombre real fue José Alberte Rodríguez, dueño del popular restaurante, del que primero fue empleado, que funcionó en la capital argentina, adonde emigró en 1949, llamado "Il Vero Fechoría", que convocó a muchos artistas prestigiosos. En la década de 1990 el restaurante cerró, y Pepe Fechoría retornó a España.

“Las fechorías del bandolero Trujillo” es un libro de crítica política hacia los crímenes cometido por el dictador dominicano Rafael Trujillo, escrito y publicado en 1937, por el puertorriqueño, Francisco C. Girona; cuya edición fue confiscada, y fue condenado a prisión o pagar una multa de 100 dólares. Luego de 65 años, la Academia Dominicana de la Historia, lo volvió a publicar.