Concepto de machismo

La palabra machismo se compone de los siguientes términos: macho, procedente del latín “masculus” que alude al individuo varón de la especie en cuanto a su sexo, más el sufijo “ismo”, que indica tendencia.

El machismo es una manera de pensar y de obrar, que pone al varón en un lugar superior a la mujer. De acuerdo a esta concepción, las mujeres al tener para ellos, menor capacidad física y cognitiva, no están capacitadas para ejercer ciertas funciones jerárquicas donde se necesiten tomar decisiones trascendentes, ni ejercer actividades que demanden mucha fuerza física; como tampoco opinar sobre cuestiones tradicionalmente consideradas propias del género masculino, como por ejemplo el boxeo o el fútbol.

La diferencia natural entre hombres y mujeres desde el punto de vista físico es evidente; e incluso algunos estudios científicos han demostrado que el razonamiento de ambos sexos es diferente; y también distinto el tipo de inteligencia que poseen en su mayoría; pero eso de ningún modo permite suponer que dichas características diferenciales, posicionen a la mujer en un plano inferior. Sin embargo, en el típico relato machista, aparece el médico varón acompañado de la enfermera o el empresario junto a su secretaria, y no viceversa.

Esta creencia, profundamente arraigada en las sociedades tradicionales tiene una larga historia, cuyas raíces proceden de los albores de la humanidad. Desde los primeros Estados, fueron los hombres los líderes políticos o militares, con algunas pocas excepciones. El jefe de la familia fue históricamente el varón, bastando como ejemplo nombrar al pater romano, que se comportaba como una especie de rey dentro del seno de la familia; y a él se subordinaban su esposa, sus hijos, sus nueras y sus nietos. Las mujeres jamás podían ser cabezas o jefas de familia, y si no tenían pater ni marido se les nombraba un curador, al menos hasta el imperio.

En el plano sexual la mujer aparece en la ideología machista como sujeto pasivo y con la función de complacer los deseos del varón de la pareja. Llevado al extremo, genera la violencia de género, que ha dejado innumerables víctimas entre mujeres gravemente lesionadas o hasta que perdieron la vida en manos de un hombre violento y golpeador.

En lo laboral, se traduce en cargos de menor importancia y peor remunerados para las mujeres, a quienes se asigna primordialmente el rol de amas de casa, del cual no pueden escapar o compartir con sus esposos o convivientes, a pesar de tener ocupaciones fuera del hogar.

La educación desde el seno del hogar, desde los medios masivos de comunicación y en las escuelas contribuye a que esto siga subsistiendo, diferenciando por ejemplo juegos o vestimenta diferente para varones y mujeres.