Concepto de reverencia

Del latín “reverentia”, reverencia, es la acción y el resultado del verbo reverenciar, que implica honrar o rendirle honores a alguien, por quien se siente admiración y respeto.

Las muestras de reverencia pueden hacerse a través de gestos, actitudes o palabras, que denoten esa actitud de aprecio hacia quien la dedicamos, pero guardando las formalidades, ya que se reconoce a ese otro ser, divino o humano, como superior o meritorio. Pueden también reverenciarse ciertos símbolos religiosos o patrióticos. A veces las reverencias se hacen por temor a represalias de aquel que ostenta un cargo, de quienes somos subordinados, y por parte del cual podríamos recibir favores o castigos, y no tanto porque lo consideramos con cualidades destacables.

Ejemplos: “Debo tratar con reverencia a mi jefe, pues es muy soberbio y le gusta recibir honores por parte de sus empleados, ya que de lo contrario podría peligrar mi puesto laboral”, “Reverencio a mi abuelo con cariño sincero y mi máximo respeto, pues es ejemplo de sacrificio, honestidad y solidaridad”, “Soy profundamente cristiano, y siento reverencia solamente hacia Dios”, “Los niños reverenciaron a la bandera nacional, formando fila frente a ella y entonando canciones patrióticas” o “El funcionario exige que la prensa lo trate con reverencia, pues de lo contrario no da declaraciones”.

Hay un gesto de inclinación corporal en señal de sumisión que se conoce específicamente como reverencia, que se hace ante personalidades destacadas como reyes, el Papa u otros altos dignatarios, costumbre que se ha ido perdiendo con el tiempo. Los artistas, actores de teatro o cantantes, al finalizar su actuación, suelen hacerle al público una reverencia a modo de saludo y agradecimiento por su atención y sus aplausos.

En la cultura oriental, hay una forma de saludo reverente llamado “namasté”, que nació en la India a comienzos de la Historia, que se usa para saludar respetuosamente y para orar. Además de pronunciar esa palabra, se inclina la cabeza, y se juntan las manos en el pecho. En Japón y Corea del sur, las reverencias se hacen con una inclinación del cuerpo, que cuanto más profunda es, mayor respeto demuestra y depende del estatus social de aquel ante quien la persona se presenta. Una inclinación de cabeza o del cuerpo hasta quince grados es un saludo sencillo (eshaku). Para demostrar cierta admiración, se usa una inclinación de treinta grados (keirei”) y para solicitar disculpas, la reverencia alcanza una inclinación de cuarenta y cinco grados (saikeirei). Si la solicitud es de un perdón importante, la persona que lo pide suele postrarse a los pies de quien pretende se lo conceda. En ciertas artes marciales, también se acostumbra a que quienes las practican, hagan reverencias, como saludo respetuoso, hacia uno mismo, sus compañeros, maestros y contendientes.