Concepto de sacerdote

La palabra sacerdote, procede del latín “sacerdotis”, integrado el término, por “sacer” que significa “sagrado”, más la raíz indoeuropea, “dhe”, que se refiere a la acción de “hacer”, o tal vez a “don” del latín “donus” que indica un don o gracia. Es, por ende, un sacerdote, aquel que posee el don o es capaz de tener un vínculo con lo sagrado, que es aquello que procede de lo sobrenatural o divino, diferenciado de las cosas sensibles y de los hechos materiales y mundanos. Su femenino, es, sacerdotisa.

Un sacerdote es aquella persona, encargada del cuidado de los templos y de llevar a cabo, los ritos de un determinado culto religioso, para mediar, entre los dioses, durante el politeísmo; o ante el único Dios, y los humanos, en las religiones monoteístas.

Los sacerdotes politeístas

Tanto en Europa como en América, durante la antigüedad, aun sin conocerse estas culturas, establecieron el sacerdocio entre sus instituciones religiosas, siendo los sacerdotes figuras destacadas dentro de la comunidad, llegando a tener vinculación con el poder temporal, como ocurrió con los Sumos Sacerdotes de Amón en el período del Alto Egipto. En general, cada dios tenía sus propios sacerdotes, y en Roma se conformaban en colegios sacerdotales, siendo el más prestigioso y poderoso, el de los Pontífices, del cual, el Sumo Pontífice era el Rey. También estaban el Colegio el de los Augures y el de los Feciales, entre otros, cada uno con diferenciación de funciones.

Los sacerdotes en las religiones monoteístas

Los sacerdotes hebreos, son aquellos, elegidos por Yahveh, como custodios del Arca de la Alianza, acuerdo que se estableció entre Dios y el pueblo judío, que aparece en la Biblia, como el elegido por Él. El primero fue Aarón de la tribu de Leví, y el cargo de sacerdote era transmisible por herencia, al hijo primogénito, de los sucesores de Aarón, encargados de hacer sacrificios en honor a Dios. Hacia el año 70, tras la destrucción del Templo de Jerusalén, y la diáspora, los sacerdotes fueron reemplazados por los rabinos, maestros encargados de interpretar la Torá.

Para el cristianismo, el Sumo Sacerdote Eterno es Jesucristo, de la tribu de David, de la cual descendía, y que era la de Judá, no habiéndose él autodenominado como tal. Ofrecido su Sacrificio, los apóstoles de Jesús, siguieron cumpliendo tareas sacerdotales sin llamarse tampoco sacerdotes, reemplazándose los sacrificios de animales por otros espirituales, tras la ofrenda vital dada por Cristo para salvar a la humanidad. Los sacerdotes católicos, en la actualidad, son hombres célibes, que se forman para ello, y que están encargados de la administración de los sacramentos, organizados jerárquicamente, siendo el Papa, el Sumo Sacerdote.