Concepto de subterfugio

La palabra subterfugio no es de uso cotidiano, pero es frecuente encontrarla en el lenguaje culto. Procede etimológicamente del latín “subterfugium”. Este vocablo se integra del prefijo “sub” que indica “abajo” el sufijo “ter”, de contraste, el verbo fugere” que indica huir, fugar o escapar y el sufijo de resultado “ium”.

Un subterfugio es el medio o excusa que se emplea para huir o evitar una situación no deseada. Es una escapatoria, una retirada elegante, una coartada bien planeada, pero que no se sustenta en una razón de peso, sino en un engaño. En el campo legal, es habitual que se recurra a subterfugios, aprovechando vacíos legales o como medio de dilatar el proceso, lo que supone una evidente mala fe de las partes y/o de sus letrados.

Ejemplos de uso:
“El pícaro joven usó un subterfugio para logar que sus padres lo reprendieran concedieron permiso por salir a la noche, diciendo que había con su tío, y sus padres le creyeron”, “El político trató con varios subterfugios de explicar por qué el país no puede salir de la crisis, pero nadie le creyó ya que es claramente incompetente”, “El `procesado intentó engañar al fiscal y al Juez con algunos subterfugios sobre dónde se hallaba a la hora del crimen pero su coartada se desmoronó cuando se presentaron varios testigos que lo situaron en la escena del ilícito”.

En Filosofía

Filosóficamente, los sofismas son argumentos falsos o subterfugios, con los cuales se pretende demostrar la verdad de algo que es mentira, o ganar una discusión en base a argumentos poco sólidos, construidos caprichosamente para engañar, rodeándolas de una apariencia de legitimidad. Trata de usar leyes que pueden resultar apropiadas para explicar un determinado fenómeno, a otro muy distinto, o aplicarlas en otros contextos o situaciones. Muchos políticos se valen de subterfugios para lograr captar votos y llegar al poder, dando una imagen mentirosa de la realidad del país, y de sus posibilidades y capacidad de acción, lo que recién se descubre, cuando instalados en el mando, su gestión termina en un contundente fracaso. Es lo contrario a la dialéctica, que busca hacer razonamientos fundados y superar contrapuestos.

Ejemplos de subterfugios en los sofismas: “En la ciudad hay muchos robos. Cuando asumamos el poder, crearemos fuentes de trabajo y terminaremos así con la delincuencia” (no se explica lógicamente la relación entre ambos hechos, ni cómo se logrará el pleno empleo) o “Es preciso concentrar el poder en una sola persona, pues en otras épocas eso fue provechoso para el pueblo” (no se tiene en cuenta el contexto actual).

En Literatura o en Cine muchos autores o cineastas, recurren a subterfugios literarios para poder explicar situaciones que difícilmente podrían encontrar desde la lógica una respuesta, por ejemplo: “El autor recurrió al subterfugio de la magia para justificar por qué el protagonista no había muerto tras beber el veneno”.