Concepto de vilo

La palabra vilo se originó en el latín “filum” que designa aquello que es muy fino, como el caso de un hilo o un borde. El vocablo vilo siempre va precedido de la preposición “en”. La expresión “en vilo” alude a estar en un estado de zozobra, inestable, como si se estuviera pendiendo de un hilo o a punto de caerse.

Quien está “en vilo” no se encuentra ni sosegado ni tranquilo, sino inquieto, temeroso, expectante y ansioso. Las causas pueden ser varias, por ejemplo: “mi corazón está en vilo desde que me dieron el diagnóstico de esta rara enfermedad que padezco, ya que no sé qué expectativas tengo”, “El delincuente mantuvo en vilo a toda la familia, amenazándolos continuamente durante el atraco”, “El examen era tan difícil que estuve en vilo todo el tiempo que duró y los nervios me jugaron una mala pasada”, “La película de suspenso me tuvo en vilo durante dos horas” o “Mi vida está en vilo desde que te marchaste, y no encuentro el equilibrio necesario para seguir adelante”.

Todos hemos experimentado alguna vez esa sensación inquietante de “estar en vilo” lo que produce mucho estrés. Cuando perdura durante un tiempo prolongado puede dañar la salud psicofísica, llegando a provocar angustia y desesperación: “Ya no aguanto más esta situación de vivir en este país en guerra, lo que me mantiene permanentemente en vilo, temiendo por mi vida y la de mis seres queridos”.

Los proyectos se dice que están vilo cuando se hayan pendientes de ejecución: “Tengo varias ideas para llevar a cabo, pero aún se encuentran todas en vilo esperando que tome la decisión”. Las cosas se encuentran en vilo cuando están suspendidas sin un apoyo: “La maceta estaba en vilo, pendiendo de una soga delgada lo que era sumamente peligroso, por si se caía sobre alguien”.