Concepto de concesión

La palabra concesión nos remite etimológicamente al latín “consentio”, vocablo integrado por el prefijo de globalidad “con”, y por “cedere” en el sentido de caminar. El sufijo “tio” indica que se trata a la vez de una acción y de un efecto. Literalmente significa “dejar pasar”.

Una concesión es un permiso, una facultad que se le otorga a alguien, y puede aplicarse a varios contextos:

En una controversia alguien puede hacer una concesión, aceptando que las ideas u opiniones vertidas por su adversario, pueden tener algún grado de validez: “Por fin mi jefe me hizo una concesión y creyó parte de mis justificaciones” o “Le he hecho una concesión al Presidente y decidí creer por esta vez en sus promesas”.

Cuando se le otorga a alguien un derecho o privilegio también se habla de concesión: “El Juez le otorgó al acusado el beneficio de la duda ya que las pruebas en su contra no eran contundentes y lo dejó en libertad”, “Me han concedido mi licencia por maternidad”, “Me hicieron la concesión de permitirme retirarme antes de la escuela” o “La concesión de un permiso para viajar al exterior por parte de mis padres me está costando mucho trabajo conseguir”.

La Administración Pública puede conceder a particulares el uso de un espacio público o la administración de un servicio de interés general, generalmente a través de permisos especiales o licitaciones.

Una concesión comercial es un contrato celebrado entre particulares: un concedente que le otorga a un concesionario la distribución y venta de sus productos que seguramente cuentan con fama y prestigio; con exclusividad, sobre una determinada zona geográfica durante un tiempo limitado. El concedente se reserva la vigilancia de las operatorias del concesionario quien a su vez conserva su autonomía y asume los riesgos.

En Lingüística la concesión es una figura retórica, que se emplea cuando se utiliza una frase, irónicamente, queriendo decir lo opuesto a lo que ella literalmente significa.