Concepto de semejanza

La palabra semejanza procede de la unión de dos términos latinos: “similia” que puede traducirse como similar, semejante o parecido, a lo que se le suma el sufijo “antia” que forma sustantivos indicadores de cualidad. Por lo tanto, etimológicamente, puede decirse que la semejanza es la cualidad de parecerse.

Para hablar de semejanza hay que establecer una comparación entre dos o más objetos, sujetos, hechos o ideas. Con respecto a sí misma, cada cosa material o inmaterial, no solo es semejante, sino que es idéntica; en cambio, comparada con otra u otras puede tener características similares y otras diferentes.

Ejemplos: "La naranja y la manzana son semejantes en que ambas son frutas y aportan nutrientes, aunque se diferencian en su color, sabor y propiedades nutricionales”, “Mi hijo tiene una gran semejanza con su madre, en sus rasgos físicos, y menos, conmigo”, “Brasil y Argentina tienen semejanzas en cuanto que ambos países tienen una estructura de gobierno federal”, “Las revoluciones, francesa, estadounidense y del Río de la Plata, tienen como semejanza que se hicieron en pos de la libertad”, “Pinté la pared del dormitorio de color verde, pero en el living, busqué un tono semejante, aunque más claro”, o “Las semejanzas entre este libro y el de otro autor son demasiadas, creo que se cometió plagio”.

Cuadros comparativos

Los cuadros comparativos analizan por un lado las cosas parecidas que presentan ciertos fenómenos, y, por otro lado, sus diferencias.

La semejanza en Matemática y Geometría

La semejanza en esta área del saber se relaciona con la proporcionalidad. Los cuerpos geométricos resultan ser semejantes, cuando su tamaño varía, pero no su forma, siendo uno más grande y otro más pequeño, pero guardando proporción, por ejemplo, si tenemos una circunferencia más grande y otra de menor diámetro. También, esto ocurre, por ejemplo, cuando confeccionamos un mapa en escala.

La semejanza en Literatura

Es un recurso literario que se conoce como símil y es menos elaborado que la metáfora, pues la relación aparece explicitada, por ejemplo: “Tus labios rojos semejan un rubí”.

La semejanza en la Biblia

La Biblia, en el Génesis, predica que los seres humanos han sido creados del polvo y con el aliento divino, a imagen y semejanza del Creador, en cuanto a su espiritualidad o alma, lo que les permite con su razón y su fe, llegar a Dios y establecer con él una comunicación espiritual para concretar su obra, y esto los coloca por encima de cualquier otra criatura que viva sobre la faz de la tierra.