Concepto de verter

La palabra verter, es un verbo irregular, de segunda conjugación, cuya etimología nos remonta al latín “vertere” que puede traducirse como “dar vueltas”. Es muy usual decir “vertir” en lugar de verter, lo que constituye un error.

Se aplica a la acción de pasar un líquido de un recipiente a otro, o cualquier otra sustancia susceptible de disgregarse o separarse, inclinando o poniendo boca abajo, el continente originario, sobre el que recibirá el contenido. Ejemplos de líquidos que se vierten de uno a otro envase: “Verteré el caldo de la sopa en otra olla para dejar las verduras separadas” o “El científico vertió el contenido del tubo de ensayo en una probeta para hacer el experimento”. Ejemplo de sólidos que se vierten: “Compré sal suelta, y la acabo de verter dentro del salero” o “En Argentina, se vierten más de 30.000 toneladas de basura, conteniendo sólidos urbanos, en general, envases, en los rellenos sanitarios, y también en las aguas de ríos y mares”.

También se aplica cuando ese contenido, en vez de ir de uno a otro envase, cae al piso: “Traía una taza de café, pero al tropezar he vertido el contenido sobre la alfombra y la manché”, “Estaba pintando la pared, y al darse vuelta el tarro de pintura, se vertió sobre el piso” o “El bebé, jugando, vertió su leche en la mesa”. En este sentido, verter es sinónimo de derramar.

Los cursos de agua, como arroyos o ríos, presentan una parte baja, llamada desembocadura, donde las aguas de un río vierten su caudal. En los afluentes, un río vierte su agua no en el mar, sino en otro río.
Puede usarse en sentido figurado: “La primavera vertió su encanto y su color en el paisaje” o “La niña vertió alegría entre los abuelos que la miraban con amor”.