Concepto de vicisitud

El origen etimológico de vicisitud lo hallamos en el latín “vicissitudo”. “Vicissim” es un adverbio que indica que algo influye en otra cosa recíproca o inversamente, y con ello puede causar un cambio en el rumbo de los acontecimientos. El sufijo “tudo” indica que se trata de una cualidad.

Una vicisitud es una variación repentina en lo que está ocurriendo, un factor que desencadena una alternativa que hasta entonces no había sido prevista, y que marca un nuevo rumbo o hace que el que estaba en curso se torne inestable.

Indica variación, y puede aplicarse por ejemplo a los factores del clima que suelen ser muy cambiantes.

Además, sabemos que por más que planeamos cuidadosamente proyectos, pueden en ellos influir imponderables que los entorpezcan, los turben e incluso los tornen imposibles; o que, por el contrario, los hagan más eficaces. Esos hechos aleatorios son las vicisitudes, que a veces pueden ser favorables y otras no. La vida no es una trayectoria de éxitos y fracasos constantes, sino que se alternan; especialmente en aquellas existencias donde la aventura y el riesgo están presentes. Héroes de batallas que sufren derrotas; políticos prestigiosos que luego de haber alcanzado el poder y la legitimidad, son odiados por su pueblo; artistas que luego de llegar a la fama, son olvidados por su público; o viceversa, son solo ejemplos de vicisitudes que suelen suceder.

Ejemplos de vicisitudes negativas: “Iba a casarme en agosto, pero por esas vicisitudes del destino mi prometida tuvo un terrible accidente y falleció; quedando mi vida destrozada a partir de entonces”, “Si no se presenta una vicisitud, terminaré mi casa para el verano”, “Tuve una vicisitud y por eso no pude llegar temprano”. Ejemplos de vicisitudes positivas: “Era muy pobre pero una vicisitud de la suerte hizo que gane la lotería” o “No tenía hijos y por una vicisitud, repentinamente me convertí en padre de trillizos”.