Concepto de bronce

La palabra bronce tiene una etimología discutida. Para algunos procede del latín “Brundisium” ciudad italiana antigua, actualmente llamada Brindisi, famosa por el bronce que llegaba a su puerto, y de allí era trasladado a todos los rincones del vasto Imperio Romano. Del latín según esta teoría, pasó al italiano como “bronzo” y de allí la tomó el español. Para otros el origen del término está en el griego "Κύπρος" (léase Kypros) que es una isla ubicada en Chipre donde existía en abundancia, de donde lo introdujo el latín como “cuprum” para convertirse en cobre en nuestro idioma; finalmente hay quienes sostienen que su etimología se halla en el persa “berenj” que puede traducirse como latón, aunque este último resulta de combinar el cobre con el zinc.

Como metal, el bronce se forma de la combinación del cobre, como base; con el estaño, que participa en un porcentaje que oscila entre el 3 y el 20 %. Es brillante, de gran tenacidad y muy maleable. Es mucho más duro que el cobre y el estaño que lo integran. Existe la posibilidad que le fueran añadidos otros elementos como el antinomio, para hacerlo flexible.

Fue tal la importancia de haber logrado la humanidad la producción de este metal, que dio nacimiento a una nueva era conocida como Edad del Bronce, término que le fue dado en el año 1820 por Christian Jürgensen Thomsen, arqueólogo danés. En general la Edad del Bronce es la que sucedió a la del cobre y a su vez fue antecesora de la Edad del Hierro.

A fines del Neolítico el bronce fue quien sustituyó en sus usos a la piedra. El oro y la plata no eran abundantes, como sí lo era el cobre, que fue el primero que usaron en forma masiva. El bronce se conoció y usó en el Asia Menor desde el año 3000 antes de Cristo y en China en el 1800 antes de la era cristiana, al igual que en Italia y España. En Escandinavia recién se usó después de Cristo. Los fenicios comerciaron este metal en forma casi monopólica, el que era exportado en lingotes.

Armas y herramientas comenzaron a hacerse de bronce (hachas, hojas de espada, brazaletes). Posibilitó el nacimiento de una nueva arma muy letal en la lucha cuerpo a cuerpo, que fue la espada cortante. A causa de la falta de estaño, el bronce fue reemplazado paulatinamente por el hierro que comenzó a usarse en Grecia desde el año 1000 antes de Cristo y en Europa Occidental tres siglos después. Actualmente el bronce aún se usa en campanas, instrumentos de viento y en creaciones artísticas.