Concepto de cazo

Cazo, es un sustantivo de origen incierto, cuyo uso es muy frecuente en Gastronomía y puede referirse a dos elementos de cocina:

Por un lado, se le dice cazo, a un recipiente, considerado uno de los primeros elementos que se usaron para cocinar, siendo originariamente de barro, pero en la actualidad, son generalmente metálicos, aunque pueden ser de otros materiales, como porcelana: Suelen tener la boca más ancha que la base, o ser cilíndricos, altos, con o sin tapa, y se usan para cocinar o calentar los alimentos, directamente, o dentro de otro recipiente más grande que contenga agua, para hacerlo a baño de María. Su característica diferencial, es que cuenta con un mango para tomarlo y un pico vertedor. Su tamaño es variable. Algunos son antiadherentes. Se diferencian de las cacerolas, en que éstas poseen dos asas laterales para cogerlas, mientras que el cazo tiene un mango. La olla es similar a la cacerola pero con mayor altura.

El cazo tiene cierta similitud con la sartén, pues ambos poseen mangos, pero ésta es tiene sus paredes de menor altura, usándose para freír, más que para cocinar.

También es un cazo, un utensilio que posee un mango largo, que termina en un recipiente semiesférico, en general metálico, que forma, con el mango, un ángulo recto, y que sirve, para que, tomándolo por el mango, se introduzca el pequeño objeto cóncavo, en un contenido, generalmente líquido, semilíquido o cremoso, para poder trasvasarlo a otro recipiente. También se lo denomina cucharón, pues parece una cuchara de gran tamaño, pro mucho más profunda. Por ejemplo: “Usa un cazo para servir la sopa en los platos”.

En Minería, el método de los cazos, inventado en el año 1609, por el metalúrgico español, Álvaro Alonso Barba, se usó desde inicios desde el siglo XVII hasta el siglo XIX, en el proceso de amalgamación, para extraer plata de una mena, utilizando, además de mercurio, sal común y sulfato de cobre, y para calentar el material, cazos de cobre. El método consta en la obra de Barba “Arte de los metales” (1640).

Coloquialmente, suele llamarse cazo a las personas que cometen muchos errores o proceden con torpeza.

Por otro lado, cazo, también es la primera persona singular, del presente, en el modo indicativo del verbo cazar, en el sentido de perseguir y atrapar animales, para comerlos o por supuesto deporte.

No debe confundirse cazo, con caso, que es un hecho, asunto o suceso, como cuando se dice: “Este caso es muy difícil de resolver”.

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