Concepto de tamiz

La palabra tamiz procede del francés “tamis” el que a su vez parece proceder del latín “tamisium”.
Un tamiz es un utensilio en general de forma redonda, que cuenta con una fina malla o red tensada, que permite retener partículas sumamente delgadas. Se lo conoce también como colador, cedazo o cernedor.

Las sustancias que se pasan por tamiz deben ser sólidos heterogéneos y al menos uno de ellos, el que se quiere purificar, tener la consistencia de la arena o del polvo, pues si sus partículas son más grandes, quedarán retenidas en su totalidad en la malla coladora; en cambio, de lo contrario sólo se impedirá el paso de lo que esa de mayor dimensión que el tamaño del calado del tamiz. En otros casos, puede suceder lo contrario que lo que quede retenido sea la sustancia valiosa, si su tamaño es más grande que lo que se desea eliminar y lo descartable sea lo que logre atravesar la red. Esto se usa para quitarle impurezas.

Puede tamizarse la arena o el arroz para quitarle las piedrecitas u otras impurezas; o la harina, con el fin de airearla y lograr un compuesto homogéneo al unirla con otros ingredientes.

Recibe el nombre de tamiz molecular, el material que cuenta con poros uniformes y pequeños que es capaz de adsorber gases y líquidos. Su utilización es muy frecuente en la industria petrolera.

En sentido figurado se usa la palabra tamiz cuando se hace referencia a examinar un asunto en detalle, para extraer lo que resulta importante o eliminar errores: “Somete tus ideas al tamiz de tu razón y te darás cuenta que son una locura” o “Al tamiz de mi análisis, sus pruebas resultaron totalmente inviables”.

El tamiz neonatal se hace a los recién nacidos examinando una muestra de su sangre extraída del talón o del cordón umbilical con el objetivo de detectar si tiene alteraciones metabólicas o enfermedades congénitas, para tratarlas de manera precoz y preventiva.