Concepto de tina

La palabra tina, llegó a nuestro idioma desde idéntico vocablo latino. En la antigua Roma, se usaban las tinas o tinajas, para el depósito de vino, del que fueron destacados productores, como muchos pueblos antiguos; siendo las tinas, grandes recipientes de barro, donde almacenaban el vino por un año, para que fermente, revolviéndolo cada tanto. A esos receptáculos, los llamaban “dolia”, que enterraban o semi enterraban o colocaban en lugares con condiciones ambientales adecuadas, y allí quedaba el vino, hasta ser envasado para venderlo o ser trasladado en ánforas.

El uso de estos grandes recipientes de barro, llamados tinas o tinajas, se fue extendiendo, usándose para otras funciones y empleándose otros materiales; por ejemplo, para sumergir allí, las telas, sedas, paños, tejidos y también cueros, con destino a ser teñidos o curtidos, según el caso, teniendo en estas especialidades, formato de caldero. También sirven para guardar otros productos, como el caso de la harina.

El empleo más extendido, en la actualidad de tina, es para nombrar a recipientes de diversos materiales impermeables, de uso en casas de familia, hoteles, albergues, etcétera, que sirven para colocar en ellos agua, a efectos de lavar verduras, ropas, o bañarse personas o animales.

Por ejemplo: “Coloqué en remojo mi ropa en la tina, con agua caliente y jabón, y la dejaré hasta mañana, pues me embarré y quedó manchada”, “Bañé a mi perro en la tina y no le gustó para nada” o “Me gusta tomar un baño de inmersión y llenar mi tina con sales y espuma”.

Hace más de 5000 años, o sea, desde los albores de la historia, egipcios, griegos y romanos, comenzaron a disfrutar de las tinas, llenas de agua calentita para sumergirse en ellas para asearse y relajarse, y con diversas finalidades terapéuticas. Estaban construidas en piedra y madera. El uso de tinas también puede ser exterior, pero, en estos casos se requiere que la madera tenga una especial preparación, para resistir la intemperie.

En la actualidad, las tinas para lavar la ropa, pueden ser plásticas o de latón, entre otros materiales, y las destinadas al uso personal, llamadas bañeras, suelen ser de fibra de vidrio, aunque también las hay de hierro fundido, loza y porcelana; siendo usadas aún las de madera, en la tradicionalista sociedad japonesa. En general son rectangulares, para que entre una persona recostada en ella y pueda estirar las piernas. Si las tinas cuentan con hidromasajes, se denominan jacuzzi.

Otra acepción es la de papel de hilo que se elabora moldeándolo, pliego a pliego.