Concepto de bucólico

La palabra bucólico procede del griego βουκόλος de donde pasó al latín como “bucolĭcus”, vocablo compuesto por “bous” con el significado de “bovinos” y por “cultus” en el sentido de cultivar. Bucólico es literalmente un boyero, o sea, el que se dedica a cuidar bueyes. Es por ello que cuando calificamos a algo como bucólico estamos diciendo que está referido al campo, al ámbito rural.

La expresión “bucólico” está muy asociada al arte, el teatro y a la literatura que plasman en dibujos, pinturas, esculturas o palabras, escenas campestres y pastoriles, generalmente de modo idealizado.

Concepto de bucolico

Un ejemplo de bucolismo es la égloga que se considera enmarcada en la poesía lírica, y se despliega en forma de monólogos o diálogos entre pastores en una escena teatral. Estas églogas fueron ya usadas por el poeta Virgilio en el siglo I antes del cristianismo, donde cada personaje de ficción representaba a otro del mundo real.

Habiendo sido lo bucólico tema del arte y la literatura de las Grecia y Roma antiguas, resurge con todo esplendor en el Renacimiento del siglo XV, y el período que le precede, pues se siente curiosidad por estos temas vinculados a la religión politeísta, ya que los romanos una vez abrazado el cristianismo consideraron que los paganos aún conservaban algún valuarte en el ámbito rural. Luego se mezcla también lo campestre con lo cristiano. En el Renacimiento se continúa con las églogas y nacen las novelas pastoriles, con una evocación nostálgica hacia un pasado de paz, sencillez y amor.

El humanista italiano Francesco Petrarca (1304-1374) es un exponente de la lírica pastoril o bucólica moderna con su “Carmen bucolicum”. Giovanni Bocaccio (1313-1375) traslada el género a las novelas especialmente en su “Ninfale d'Ameto”, siendo el napolitano Jacopo Sannazaro en el siglo XVI con su “Arcadia” el que lleva al bucolismo a su máxima expresión.