Concepto de tormenta

En el latín, y más concretamente en la palabra tormenta (tormento), se encuentra el origen etimológico del concepto tormenta. Un término con el que viene a definirse a una perturbación de tipo atmosférico junto a la cual también se produce viento muy fuerte, aparato eléctrico y lluvia. Aunque también puede ir acompañada de granizo o incluso de nieve.

Una segunda acepción que tiene dicha palabra es, según se establece en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, aquella con la que se expresa una manifestación de tipo violento fruto de un estado anímico alterable por parte de cualquier persona.

Asimismo, el concepto de tormenta también se suele emplear frecuentemente para intentar expresar la infelicidad, las adversidades que aparecen en su vida o la desgracia que está viviendo un ser humano en un momento concreto a nivel personal o profesional.

Un cuarto uso del término que nos ocupa es aquel que se le da a dicho sustantivo cuando se utiliza para dejar claro que algo es muy grande e incluso que se produce de forma violenta. Así, por ejemplo, podría decirse: “El árbitro se vio sometido a una tormenta de insultos tras pitar penalty a favor del equipo visitante”.

En este último sentido va también la quinta acepción del concepto que estamos abordando. De esta forma, tormenta también se emplea para definir la agitación que se produce en un país o ciudad ya sea a nivel económico, social o político. Una muestra de ello sería decir: “Grecia está viviendo una auténtica tormenta financiera en estos momentos”.