Concepto de gruñón

La palabra gruñón se usa en sentido coloquial para calificar a alguien que gruñe. Gruñir procede del latín “grunnire” y hace referencia al sonido (onomatopeya de grrr) que emiten algunos animales mamíferos, como los cerdos o los jabalíes, los perros, los cocodrilos o los marsupiales. Lo producen cuando se sienten bajo amenaza o quieren atacar. Ejemplo: “El perro me asustó mucho con su gruñido, menos mal que me retiré a tiempo pues estaba próximo a lanzarse sobre mí”.

Se aplica a aquellas personas que con frecuencia murmuran y protestan, estando en general de mal humor. Ejemplos: “Mi jefe es muy gruñón, vive enojado, no sé si con sus empleados o directamente con la vida”, “Te has convertido en un anciano gruñón y la vida no te ha tratado tan mal, relájate y disfruta en lugar de estar siempre renegando contra los jóvenes y su algarabía”.

La gente en general prefiere mantenerse alejada de los gruñones, lo cual los aísla, y hace que su disconformidad crezca y se tornen cada vez más gruñones y antisociales. Son pesimistas, malhumorados, disconformes y antipáticos.

Los personajes gruñones son frecuentes en los cuentos e historietas. Algunos famosos son: Elmer, un dibujo animado creación de la compañía estadounidense Warner Brothers. Este cazador humano, armado con su escopeta, tiene pretensiones de atrapar a los simpáticos animalitos Bugs Bunny y Pato Lucas, pero sus intentos resultan frustrados y en su contra. Otro gruñón ficticio es Pitufo gruñón, azul como todos sus congéneres pero de mal genio como ninguno. Siempre está con su ceño fruncido y habla poco. A pesar de ese feo carácter, es bueno, y su mal genio solo es una representación, ya que cuando nadie lo ve, es bastante simpático. Gruñón Osito o Gruñosito, de los Ositos Cariños, serie televisiva de los años 80, es también un digno representante de la lista de gruñones animados.