Concepto de apalabrar

La palabra, es una unidad de significado, que la expresamos muchas veces junto a otras, formando una oración, con diversos fines, pero siempre para manifestarnos, ya sea mostrando nuestros sentimientos, ideas, opiniones, conformidades o disensos. La palabra puede ser plasmada por escrito, o ser formulada de modo oral. Cuando consta en un documento escrito, especialmente si es de tipo público, es un medio de prueba fundamental de que lo dicho en ese escrito, nos pertenece, y nos confiere la consiguiente responsabilidad. En los privados, habrá que probar su autenticidad.

Pero cuando nos referimos a apalabrar, estrictamente, lo hacemos para designar el hecho de que nos comprometemos oralmente, a cumplir con determinado acuerdo o contrato, que puede ser laboral, de compra-venta, arrendamiento, sociedad, matrimonio, comodato, etcétera.

Apalabrar implica, dar nuestra palabra, o sea, comprometernos moralmente, a cumplir lo prometido. Legalmente, no es exigible, ya que solo acarrea una obligación moral.

En la antigüedad romana, durante los primeros años de su historia, vigente el sistema monárquico y aún no iniciado su proceso expansionista, empeñar la palabra era considerado un acto que debía cumplirse, y así generalmente sucedía, pues en una comunidad de tan pocos habitantes, nadie quería ser considerado una persona incumplidora; además de jurarse cumplir la promesa ante los dioses, a los cuales se le tenía un profundo respeto. Pero, incluso en esa sociedad, tan lejana en el tiempo, las conquistas hicieron que la población se multiplicara, y que el respeto hacia los dioses disminuyera, con lo cual, para dar validez a la palabra empeñada se la rodeó de rituales, exigiéndose testigos para que se pudieran probar los dichos, y aparecieron los contratos literales o escritos, con fuerza vinculante.

En la actualidad, cuando apalabramos o nos apalabran algo, se supone que es hasta tanto se concrete la operación, que, en general se formaliza poco tiempo después, pero no hay certeza de que el que dio su palabra la mantendrá como dijo. Hay personas más confiables que otras, que cumplen siempre lo que prometen, y se las llama “personas de palabra”. En general, suele sellarse el acuerdo moral o de palabra, con un apretón de manos.

Ejemplos de uso: “Se presentó un comprador, y me apalabró que adquiriría mi automóvil, pero, le dije que solo lo esperaré hasta mañana si no me deja una seña”, “Tengo apalabrado un puesto de trabajo, pero, por las dudas sigo buscando otro, por si mi empleador se arrepiente y no me lo da” o “Confío en Juan, si él me apalabró que me ayudaría con mi deuda, estoy seguro de que lo hará, ya que es un verdadero amigo”.

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