Concepto de atraco

Atraco es la acción y el efecto de atracar, que proviene del árabe “tarragá” en el sentido de “ascender”.

Se aplica el término a arrimar alguna embarcación a tierra, y a la situación en que ella queda una vez amarrada a la zona costera; y también al caso de alguien que come en exceso, dándose un atracón.

Sin embargo, el uso más difundido de atraco es el de asalto con intenciones de robo, y en un sentido más general atrapar a alguien para propinarle una golpiza.

En sentido jurídico el término atraco se identifica con el robo, o sea, es la sustracción de uno o más bienes materiales ajenos mediando violencia física o psicológica (intimidación): “En el atraco participaron dos individuos fuertemente armados que lograron reducir al guardia de seguridad para poder ingresar a la empresa que fue víctima del ilícito y de la que sustrajeron un importante botín” o “Lograron perpetrar el atraco amenazando al empleado con un cuchillo”. No es sinónimo de hurto, que si bien es un delito similar, tiene jurídicamente una condena menor, pues el apoderamiento de lo ajeno se realiza sin amenazas ni violencia efectiva, ni sobre las personas ni sobre las cosas, por ejemplo, se toma una billetera que alguien dejó distraídamente sobre una mesa. Si se entra a una casa, rompiendo una puerta, ya existe violencia y no es un hurto, sino un robo o atraco.

Tanto atracos como hurtos suceden con mucha frecuencia, especialmente en las grandes ciudades y llenan las páginas policiales de los diarios, especialmente cuando los atracos son muy violentos. Algunos terminan con la vida de la víctima: “Falleció el hombre que recibió un tiro en la cabeza al intentar resistirse al atraco”.

En el cine, una película de género policial, de co-producción entre España (país donde fue filmada en el año 2012) y Argentina, lleva por título “¡Atraco!”. Fue dirigida por el catalán Eduard Cortés, siendo uno de sus protagonistas, el argentino Guillermo Francella. Se recrea en el film un hecho real acaecido en 1956 en España, y trata sobre el robo de una joyería para recuperar las joyas de la segunda esposa de Juan Domingo Perón, Evita, que habían sido empeñadas (sin que lo supiera Perón) para financiar el asilo político del ex presidente en España, y corrían el riesgo de perderse.