Concepto de moratoria

La palabra moratoria se compone de los siguientes términos latinos: “mora” que designa una tardanza o retraso, que a su vez procede de “morari” que implica la acción de detenerse; a lo que se añade los siguientes sufijos: el de agente “tor”, y el de cualidad “ia”.

Cuando las acciones tienen un plazo de ejecución, no cumplirlas en dicho período, implica un retraso; imponiéndose la mora una vez cumplido el mismo. A partir de entonces, pueden aparecer consecuencias indeseables para el deudor, especialmente si se trata de una obligación jurídicamente exigible, ya que se expone a abonar intereses, no solo compensatorios sino también punitorios.

La moratoria, es una extensión del plazo original de la obligación, que permite cumplir el compromiso en un tiempo extra, quitándose o atenuándose significativamente, los efectos negativos de la constitución en mora.
La moratoria debe ser acordada entre acreedor y deudor, y ocurre en diversos ámbitos, pero especialmente en el campo fiscal y crediticio.

Ejemplos: “Me atrasé en el pago de varias cuotas del crédito que solicité para comprar mi vivienda, pero por suerte me concedieron una moratoria, y puedo cancelar mi deuda sin intereses hasta fin de año” o “El gobierno lanzó un plan de moratoria fiscal, para todos los deudores del impuesto inmobiliario, con planes muy accesibles, que permiten regularizar la situación de quienes nos hallábamos en mora”.

La moratoria psicosocial

Erik Erikson fue un psicoanalista nacido en Alemania en el año 1902. Fue discípulo de Feud, pero le otorgó mayor influencia a la cultura sobre la conducta y menos a los impulsos, en pos de la adaptación al ambiente. Fue el que elaboró una teoría conocida como psicosocial, reconociendo ocho etapas dentro del ciclo vital. A fines de 1950, dentro de la etapa de la búsqueda de identidad, que ubica entre los 13 y los 21 años, ubica a la moratoria psicosocial, que es un período que contribuye a desarrollar la propia identidad, caracterizado por la realización de acciones experimentales y libres, sin pensar en sus posibles consecuencias, probando nuevas sensaciones, las que pueden incluir, por ejemplo, el consumo de drogas o ciertas prácticas sexuales no convencionales; hasta lograr la personalidad adulta. De esta manera, la moratoria psicosocial no retrasa las conductas experimentales, sino sus consecuencias, las que se excusan como actos propios de la juventud.

La aparición del mundo virtual, con el desarrollo tecnológico, permite también, aplazar las consecuencias de las acciones, que pueden hacerse bajo falsas identidades, escudándose en el anonimato, para asumir roles que no se tomarían en la vida real. Usado adecuadamente, puede servir como espacio terapéutico para resolver ciertos problemas psicológicos, como puede ser el caso, de alguien que pueda adoptar un género diferente y experimentar desde ese nuevo rol; o de una persona muy tímida, que puede animarse a expresar sus sentimientos, al no haber contacto físico con aquel a quien se dirige el mensaje.

La moratoria social

La sociedad impone a sus integrantes el cumplimiento de determinadas metas a ciertas edades. Hay plazos para terminar la escuela, para irse de casa de los padres, para trabajar, etcétera. La moratoria social, importa aplazar esos tiempos, para ganar otras experiencias. por ejemplo, demorar un poco en terminar la carrera universitaria o en casarse o tener hijos, dedicando tiempo a viajar, aprender idiomas, hacer tareas solidarias, capacitarse en forma práctica, etcétera.