Concepto de alimaña

La palabra alimaña procede del latín “animalia” plural de animal, derivada a su vez de “anima” en el sentido de “vida”. Una alimaña designa a un animal no específico, indeterminado (aunque luego pueda concretarse en ciertos animales) que presenta características negativas, por su peligrosidad y el daño que ocasiona. Las alimañas cuando son muchas suelen considerarse plagas.

Se califican de alimañas a los animales venenosos, que nos causan repulsión o que nos provocan perjuicios, a nosotros, a las plantas o al ganado, provocando consecuencias graves a la salud. Es muy frecuente aplicarlo a los insectos, a los alacranes, a las ratas, o a las víboras.

Para el control de las alimañas, se cuenta con sustancias venenosas que pueden adquirirse y usarse de modo particular o contratar empresas destinadas específicamente a esos efectos.

Ejemplos: “Vi una alimaña moverse en la oscuridad por mi cuarto. No pude distinguir bien qué era, pero no pude volverme a dormir por el susto; y aún no he podido encontrarla”, “Las ratas han hecho un nido en la casa de mi vecina, y por eso contrató a una empresa de saneamiento y desinfección para acabar con esas alimañas”, “Me picó una alimaña cuando fui al campo y terminé en el hospital” o “Mi ganado fue atacado por alimañas y por suerte el veterinario salvó a la mayoría de los vacunos afectados”.

Por extensión, se le dice alimaña a las personas malvadas y perversas: “Por fin esa alimaña que dio muerte al niño inocente, está pagando su culpa en la cárcel, y esperemos que no salga jamás en libertad” o “Su moral es tan baja y su conducta tan cruel que no se distingue de las alimañas”.