Concepto de avalancha

La palabra avalancha nació por deformación de la palabra latina “labina” en el sentido de desmoronamiento, que se combinó con el vocablo francés “aval” que alude a un río que se desliza cuesta abajo. Así en francés se comenzó a usar el término “avalance”, que fue tomado de allí, en el vocabulario español. Es sinónimo de alud, que puede definirse como una masa que se desliza en forma abrupta hacia abajo, cayendo con violencia.

Las avalanchas se producen naturalmente, cuando en zonas montañosas, la nieve, especialmente si se ha producido una gran acumulación de ella (más de 25 centímetros) y no está dispuesta de modo parejo u homogéneo, se precipita por las pendientes, de modo brusco y suele producir graves accidentes, incluso a veces, desastres naturales, especialmente si lo que cae no es solo una capa superficial de nieve, sino que por erosión también se desprende parte de la superficie donde la nieve está apoyada.

Muchas veces es la lluvia, que cae sobre el suelo nevado, lo que contribuye a que la nieve se desprenda y caiga; o el ascenso de temperatura, que, al calentar la nieve, produce que se deslice la nieve húmeda. En este caso las avalanchas suelen ser menos intensas.

Son más favorables a las avalanchas los suelos húmedos, lisos y arcillosos. Los que practican montañismo, son víctimas muchas veces de avalanchas. En la zona de los Pirineos y en la de los Alpes, la época más propicia para las avalanchas es el invierno y la primavera, mientras en el Himalaya lo son en la época monzónica (desde junio hasta fines de septiembre). Lo que se precipita y produce avalancha también puede ser tierra, piedras, arena, etcétera.

Por extensión se aplica a las personas que, movilizándose en grupos muy numerosos, lleva por delante lo que encuentra a su paso, empujando a otras personas, provocando confusión, miedo y a veces, hasta heridos y muertos. la causa más frecuente que produce avalanchas humanas es el miedo. Por ejemplo, en Estados Unidos, en el Estado de Rhode Island se produjo una avalancha humana, el 20 de febrero de 2003, cuando los asistentes a un concierto que se hacía en un club nocturno salieron de allí despavoridos al desatarse un incendio. En esta alocada carrera murieron casi cien personas y unas doscientas resultaron heridas.