Concepto de hoguera

La palabra hoguera, es un sustantivo femenino, cuyo origen se reconoce en el vocablo latino “focaria”, derivado de “focus” que significa “fuego” o “foco de calor”.

Una hoguera es un lugar donde hay fuego encendido, que adquiere un tamaño considerable, generado con material de combustión, hecho con diversos fines, como crear una fuente de calor, cocinar alimentos o quemar alguna cosa.

Ejemplos de uso: “Encendimos una hoguera en el campamento, pues empezó a hacer mucho frío, y nos sentamos en torno a ella a conversar”, “Quemé en la hoguera los recuerdos de un amor perdido” o “Aproveché que había una hoguera encendida y calenté allí la comida”.

El fuego es un elemento muy presente en celebraciones, donde la magia y el misterio están presentes, pues se lo considera transformador, purificador y generador de pasiones.

Realizadas desde épocas paganas, los cristianos las adaptaron a sus creencias religiosas, y aun hoy es posible observarlas en ciertas festividades como en la Fiesta de San Juan, celebrada cada 24 de junio, en recordación al natalicio de San Juan Bautista, donde las hogueras son un elemento de la celebración, en muchos lugares de los países mediterráneos de Europa. En el Reino Unido, el 5 de noviembre, se conmemora la “Noche de las hogueras”, en recordación a la fallida conspiración de los católicos, contra el rey protestante Jacobo I, al que intentaron asesinar.

También fueron usadas en ritos funerarios, para quemar a los difuntos, en piras funerarias, costumbre que se introdujo en Europa desde Oriente. Las cenizas se guardaban en urnas, que enterraban. Los vikingos, para sus jefes, preparaban una despedida especial, que era colocar al muerto en un barco, arrojarle flechas encendidas, y que esa hoguera, consumiera el cuerpo, mientras la embarcación se perdía en la inmensidad del mar.

Los hindúes tenían un ritual, llamado satí, por el cual la viuda, debía inmolarse en la pira funeraria donde se quemaba el cadáver de su esposo. Los británicos lo abolieron en el año 1829.

La hoguera como instrumento de ejecución, fueron especialmente utilizadas contra pecadores por las leyes religiosas, desde tiempos antiquísimos, ya que el fuego purificaría sus almas impuras. El condenado fallece por asfixia o por el intenso dolor.

Las primeras normas jurídicas que impusieron la hoguera como castigo capital, están contenidas en el Código de Hammurabi (1750 antes de Cristo) con gran influencia religiosa. Disponía, por ejemplo, que, si un hombre acude a apagar el fuego en la casa de otro, y aprovechando la situación, se apropia de algún bien de esa persona, el castigo es lanzarlo al fuego.

Los Tribunales de la Inquisición, desde el siglo XIII, impuso esta pena a las mujeres acusadas de pactar con el demonio, conocidas como brujas, y a todos aquellos acusados de herejía.

Por extensión, Se aplica al “fuego” que generan las pasiones: “Tengo en mi alma una hoguera encendida que me impulsa a luchar por mi patria”.