Concepto de amanuense

La palabra amanuense, se derivó del latín “amanuensis”, traducido como “a mano”. Se aplica a la profesión de aquellos que escriben libros a mano (manuscritos). Un sinónimo de amanuense es copista.

La labor de los amanuenses fue sumamente importante hasta el siglo XV, cuando, con la aparición de la imprenta, su labor dejó de ser necesaria.

La labor de los amanuenses era muy apreciada y demandaba tiempo y esfuerzo, usando como instrumentos de trabajo la “penna” o pluma el “rasorium” o raspador el “atramentum” o tinta. Si bien un buen amanuense era capaz de escribir hasta tres folios diarios, todo un manuscrito, representaba varios meses de labor, la que se completaba con los iluminadores del texto.

Los escribas eran los amanuenses del antiguo Egipto, personas privilegiadas, pues la escritura jeroglífica no era un saber popular, sino reservado a una elite; siendo colaboradores estrechos del faraón y de los demás funcionarios del Estado, que debían dejar registro de sus labores. Dejaban constancia de las construcciones, cálculos, tributos y órdenes del faraón. Escribían, en forma de columna, de derecha a izquierda, los símbolos, sobre papiros, con una pluma de caña, sentados en el suelo.

A diferencia de Egipto, los amanuenses griegos y romanos eran siervos o esclavos. Entre los hebreos, se necesitaban amanuenses para los trabajos del templo, actuando como secretarios de los sacerdotes, que también eran escribas. En general, los escribas eran fariseos, y se los nombraba como Rabí. El sacerdote Esdras, el escriba, en el siglo V antes de Cristo, según relata la Biblia, introdujo en Jerusalén, la Torá al volver del exilio en babilonia. Los copistas en esta época se dedicaban a copiar las Escrituras, no admitiéndose que cometieran ningún error, estando su actividad regulada por un tratado de la literatura rabínica, llamado soferim. Cristo no les tuvo estima, pues consideró que escribas y fariseos, no se preocupaban por la gente, y habían hecho añadiduras a la Ley, con el objetivo de burlarla. En la Edad Media, dominada por el cristianismo, era común la existencia de amanuenses en los monasterios, que podían trabajar en soledad o en conjunto, traduciendo libros escritos en griego o latín.

En Literatura, “El amanuense” es un relato del escritor ruso Anton Chéjov (1860-1904) incluido en “La señora del perrito y otros cuentos”. El argumento versa sobre un erudito ruso, quien espera impaciente y nervioso la llegada de su amanuense, un joven de 18 años, que se retrasa con frecuencia en su asistencia al trabajo. Cuando llega, se entabla una conversación, donde se muestran dos realidades diferentes, la del culto patrón, de costumbres tradicionales; y la del pobre amanuense, que, a pesar de los retos de su jefe, encuentra en ese lugar, un sitio más acogedor que su dura realidad.

“El Amanuense” (2007) es, también, una novela de la escritora cubana Lourdes González Herrero, donde narra la vida gris de un amanuense contemporáneo.

Buscar otro concepto