Concepto de amén

La palabra amén tiene su origen en el vocablo hebreo אָמֵן (léase “āmēn”). En griego es ἀμήν (amḗn) y el latín la tomó como amen. Significa, “verdaderamente”, “ciertamente”, “que conste” o, “así sea”. Implica adherir o aprobar, manifestando aquiescencia, o el deseo de que se realice, a algo que se manifiesta.

Su uso es especialmente frecuente en el ámbito religioso, para manifestar conformidad absoluta al mandato de Dios, en el que se confía, ciegamente, o asentir que las palabras dichas, por ejemplo, por un sacerdote, son ciertas, indubitables y dignas de respeto. Fue usada la expresión, en general al finalizar los rezos; primero por el judaísmo y, más tarde por el cristianismo y el islam, con la cual, los fieles, convalidaban que lo que se dice en un sermón o en una oración, goza de su total aprobación.

En los Evangelios, se hace referencia al uso de amén, en sentido duplicado (“amén, amén”) por parte de Jesús en sus discursos, para reafirmar que lo que dice tiene la calidad de ser cierto o verdadero, y reclamar la atención de quienes lo escuchan; y en Apocalipsis 3:14, el propio Jesús, es nombrado como “el Amén”.

La fe religiosa, se basa, justamente en la obediencia ciega, sin necesidad de comprobación, en adherir sin sentido crítico, sino por confianza absoluta en la palabra, que se cree, dogmáticamente, es la de Dios. Por eso, amén, es símbolo de ese compromiso de adhesión incondicional a lo que se expresa replicando las enseñanzas bíblicas, que son la palabra del Creador. Cuando el amén se pronuncia de modo colectivo, es toda la grey, la que se une es una sola voz, en acuerdo absoluto de fe y sometimiento voluntario a las palabras divinas y a la misión que conllevan.

En el Cine “Amen” es el nombre de una película francesa, en coproducción con Rumania y Alemania, que se estrenó en el año 2002, bajo la dirección de Costa-Gavras. Se trata de una denuncia sobre el comportamiento indiferente y pasivo, de muchos dirigentes protestantes, diplomáticos y de la Santa Sede, mientras se producía el exterminio nazi, durante la Segunda Guerra Mundial.

Fuera del ámbito religioso, se usa amén, seguido por la preposición “de”, para expresar algo que se añade, equivalente a “además de”, por ejemplo: “Amén de todos sus defectos, podemos decir, en su defensa, que suele ser una persona cariñosa cuando no está enojada”, “Amén de todos los usos de esta máquina, su mantenimiento es ínfimo” o “Amén de habernos dejado tarea, la maestra nos dio bastante para estudiar”.

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