Concepto de Bastilla

La palabra bastilla, del francés “bastille” se conforma con el término “basta”, voz que procede del germánico “bastjan” en el sentido de “coser”, a lo que se le añade el diminutivo, “illa”. En Francia, una “bastille” era una entrada fortificada.

La Bastilla fue una fortaleza francesa, de ocho torres, con cuatro puentes levadizos, y rodeada de zanjas, enclavada en París, con la finalidad de custodiar el flanco oriental izquierdo de la ciudad, pues en la Guerra de los Cien años, que enfrentó a Francia e Inglaterra, entre los años 1337 y 1453) se temía un ataque enemigo; y fue prisión estatal desde 1417. En 1420, los ingleses se apoderaron de la Bastilla por el lapso de 16 años, hasta que Carlos VII, reconquistó París en el año 1436.

El cardenal Richelieu, primer ministro francés, desde 1622, centralizó el poder de la monarquía, y fue implacable en la defensa del soberano Luis XIII. En el año 1632, tras una insurrección de la alta aristocracia, fue ejecutado el duque de Montmorency, y la persecución contra el resto de conspiradores, hizo que la Bastilla albergara a personalidades destacadas e ilustres, en calidad de presos, lo que continuó durante el reinado de Luis XIV, para recluir a opositores políticos y a protestantes.

Desde Luis XV y hasta Luis XVI, último representante del absolutismo francés, reclusos de diversos estratos sociales, y condenados por crímenes varios, eran alojados allí.

La Bastilla se ha convertido en el símbolo del absolutismo monárquico (poder discrecional y total del rey) desde que el pueblo, cansado del favoritismo que recibía la nobleza en el Antiguo Régimen, de los padecimientos económicos y de la falta de participación política, tomó por asalto la fortaleza, el 14 de julio de 1789, con el objetivo de apoderarse de la pólvora que allí se almacenaba, liberando a los siete presos que la ocupaban, y asesinando al gobernador de la Bastilla, que había comprado el puesto por trecientas mil libras, Bernard-René de Launay, cuyo padre también había sido gobernador del lugar. Este gobernador, rehusó negociar con los atacantes, y no cedió voluntariamente al reclamo de entregar los prisioneros y la pólvora, y por eso, estalló la violencia, desatándose una lucha por cuatro horas, donde un centenar de sitiadores murieron, y un defensor de la fortaleza. El gobernador capituló, y fue linchado por la multitud.

La Bastilla, poco después se demolió, y en el lugar se emplazó la Plaza de la Bastilla. De la Bastilla quedan algunos de sus cimientos en el Boulevard Henri IV.