Concepto de beneficiario

La palabra beneficiario se originó en el latín “beneficiarius”, integrada por el adjetivo “bene”, que significa “bueno”, el verbo “facere”, que se traduce como “hacer”, y el sufijo de pertenencia, “arius”.

Un beneficiario es aquel que recibe un beneficio, o sea, un favor, utilidad o provecho, que puede ser material o espiritual, deberse a múltiples causas, y exigir o no, requisitos o alguna contraprestación, por ejemplo:

“Mi padre me nombró beneficiario de su seguro de vida, pues quiere protegerme en caso de que él fallezca”, “Soy beneficiario de un plan gubernamental, de ayuda a personas sin trabajo”, “En el testamento de mi tío, me adjudicó un legado, así que me convertí en beneficiario de su automóvil”, “Los beneficiarios de la rebaja impositiva han sido los patrones que han dado empleo a jóvenes sin experiencia laboral”, “Me otorgó una donación de un monto significativo, pero me exigió, para nombrarme beneficiario, que acepte el cargo de destinar parte de esos bienes a hacer obras comunitarias”, “Los sindicatos se constituyen para que sean los trabajadores del sector, los únicos beneficiarios de su labor”, “Me convertí en beneficiario de una beca para poder estudiar en la universidad”, “Fui el feliz beneficiario de un premio en los juegos de azar”, “La clase del profesor fue estupenda, y sus alumnos fueron los beneficiarios” o “Los beneficiarios del accionar de la ONG, fueron las víctimas de las inundaciones, que recibieron ropa y alimentos”.

Las instituciones de beneficencia son organismos, públicos o privados, que se encargan de dar ayuda a personas carentes de recursos económicos o que no pueden valerse por sí mismas, sin pedir nada a cambio; siendo los beneficiarios aquellos que reúnen los requisitos necesarios para ser considerados como vulnerables, según el tipo de objetivo de la entidad, por ejemplo: “Durante algún tiempo fui a almorzar con mis hijos a un comedor comunitario, pues me había quedado sin trabajo, y solo se requería, en ese lugar, presentarme a tiempo, para ser beneficiario de los alimentos” o “En la institución de beneficencia, dan albergue a los jóvenes que acrediten tener alguna discapacidad física o mental y no tener recursos económicos”.

En la antigua Roma, los beneficiarios fueron legionarios, que abundaron en la época del Alto imperio, especialmente desde la dinastía Flavia, con el gobierno de Vespasiano (año 69). Se distinguían por la lanza “signum” que portaban, y ejercieron funciones de policía en las ciudades imperiales y caminos. Custodiaban las fronteras, vigilando la entrada y salida de mercancías y personas, pudiendo imponer castigos, ayudando también, a los recaudadores impositivos. Además, eran escoltas de gobernadores, tribunos y legados.

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