Concepto de corsario

La palabra corsario, procede de corso, del latín “cursus”, en el sentido de “carrera”, más el sufijo “arius”, que denota al agente de la acción, aplicándose a aquellos marinos que obtenían permiso de los gobiernos para participar en guerras marítimas, y era el mismo nombre que también se le daba a sus barcos, que recorrían las aguas haciendo actos de pillaje, siendo un antecedente remoto, el Libro del Consulado del Mar, que regulaba el comercio marítimo, publicado en 1484, que se ocupaba de los corsarios en sus artículos 298 a 334.

Los corsarios, al estar autorizados por los representantes del Estado, eran legales y adquirían condición militar y aunque saqueaban al modo de los piratas, solo lo hacían en tiempos de guerra y de modo oficial, enarbolando la bandera del país para el que operaban, y teniendo como objetivo solo los barcos enemigos. A pesar de ser legales para el Estado que concedía el permiso, las naciones cuyas naves eran víctimas, los caratulaban como piratas.

La autorización les era dada mediante una patente de corsario, que según los países recibía diferentes denominaciones: en Francia por ejemplo, se llamaba letra de marca. Se entregaba con la contrapartida de una fianza.

El botín capturado, los barcos y sus mercancías son conocidos como presas, y una vez obtenidos, los corsarios debían presentarse ante un tribunal de presas, que declarara su legitimidad. Si se declaraba ilegítima el navío y su carga debía liberarse e indemnizar a la víctima. Previamente se hacía un inventario de la carga, por parte de un escribano naval, que le colocaba sellos reales para preservarla. Si era legítima se vendían de acuerdo a lo dispuesto en la ley de presas, repartiéndose las ganancias entre los corsarios, la tripulación, los armadores y el soberano. Se excluyen del botín las pertenencias personales de los pasajeros y marineros enemigos.

Entre los corsarios famosos, podemos nombrar al vicealmirante inglés, Francis Drake, corsario para los ingleses, patrocinado por la reina Isabel I, siendo un pirata para los españoles, pues durante el siglo XVI se apoderó de naves españolas. En julio de 1972 fue herido en un intento de apoderase de la flota hispánica, pero un año después, al aliarse con el corsario francés Guillermo Le Testu, que se hallaba en el istmo de Panamá, apresó un convoy español con una carga importante de oro y plata. Luego de otras expediciones, pasó por Brasil y bordeó el Río de La Plata, siendo apresado por los indios charrúas, de los que logró escaparse, pero sus malas condiciones de salud y el entorno poco propicio lo obligó a entregarse a las autoridades españolas. Más tarde hallaría el famoso pasaje que lleva su nombre que comunica los Océanos Atlántico y Pacífico.

El corso fue abolido el 16 de abril de 1856, por la Declaración de París. En 1982 se redactó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que establece en su artículo 29, que solo son buques de guerra los que pertenecen a las fuerzas armadas de los Estados, al mando de un oficial legalmente designado y llevando el buque los signos que lo identifiquen.

En el Cine, “El Corsario” es una película italiana del año 1970, dirigida por Antonio Mollica, que trata de un pirata inglés deportado a una desértica isla por parte de los franceses. Al escapar libera a una isla de los portugueses y sigue navegando en busca de aventuras.

“Corsario” es una película dramática argentina que se estrenó en 2018, con guion y dirección de Raúl Perrone.

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