Concepto de dama

El origen etimológico de la palabra dama se encuentra en el francés “dame”, tomado a su vez del latín “domina” en el sentido de “dueña de la casa o del domus”.

Las damas francesas del Antiguo Régimen tenían la cualidad de pertenecer a la nobleza, siendo atributo en el siglo XII de las mujeres casadas pertenecientes a familias influyentes y reconocidas socialmente. Es por ello, que en la actualidad se asocia la palabra dama con aquellas mujeres que tienen modales cultos, y refinados, y aquellos que culturalmente se atribuyen a las mujeres, como el de ser suaves, delicadas y no groseras, por ejemplo: “Te has comportado como una dama al hacer caso omiso de las agresiones verbales que recibiste”, “Tiene los modales de una dama, es discreta y educada, a pesar de pertenecer a una familia humilde” o “No pareces una dama cuando te expresas de modo violento”.

En sentido general se usa la palabra dama para designar a cualquier mujer, que sería el equivalente de caballero que se utiliza para los hombres: “La dama aquí presente ha obtenido el premio en el sorteo”, “Se han inscripto en la competencia más damas que caballeros” o “Cede el asiento a las damas, ya que tú eres un caballero”.

También suelen usarse expresiones tales como “dama de compañía” para referirse a aquellas mujeres que asisten a personas en sus necesidades cotidianas, en general por ser de edad avanzada, y necesitar de cuidados especiales para vestirse, asearse, alimentarse, tomar sus medicinas, ir al médico o pasear.

El juego de damas, de mesa, es un tradicional pasatiempo que nació en España y Francia, que se juega sobre un tablero cuadriculado, dividido en sesenta y cuatro casillas cuyos colores se alternan en blancas y negras, donde se ubican de un lado las doce fichas blancas que corresponden a un jugador y del otro las doce fichas negras del oponente. Las blancas son las que primero se mueven en el juego. Los movimientos son de avance en diagonal, una vez cada jugador, tratando de capturar la ficha del adversario que quede en su camino, intentando llegar con alguna de sus fichas al extremo opuesto del tablero donde convertirá a su ficha peón, en dama, que individualizará colocando otra ficha propia encima. La dama puede moverse hacia adelante o atrás tantos casilleros como quiera y encuentre vacíos, siempre que lo haga en diagonal.

En el juego de ajedrez, con reglas más complejas que el anterior, que también se juega en un tablero similar, existe una pieza de gran valor, llamada dama o reina, que acompaña al rey. Sus movimientos son en línea recta, pudiendo hacerlo dentro del tablero por las filas, las columnas o en forma diagonal, sin poder saltar sobre piezas propias ni ajenas, y capturando las piezas ubicadas en el lugar, que luego ella logra ocupar.