Concepto de galardón

Del latín medieval, “widerdomun”, a su vez, del germánico “withralaun” que puede traducirse como premio o recompensa, es de donde procede la palabra galardón, usada para designar una distinción, que se concede a alguien, por sus cualidades o acciones.

En las sociedades humanas, se ha tendido, desde sus inicios, a destacar a ciertas personas, otorgándoles algún símbolo, que muestre que sus esfuerzos son valorados por el conjunto social, así como también se castigan sus actos deshonrosos, con el repudio social, o, en casos de conductas delictivas, penalmente.

Un galardón siempre es algo meritorio, y no producto del azar, y, generalmente no es una recompensa de tipo económico. Por eso, si bien, es un premio, este último vocablo es más amplio, ya que también puede referirse a alguien que ganó, por ejemplo, una apuesta, sin que sea algo meritorio, merecedor de un galardón.

En sociedades antiguas, como la griega y la romana, se fabricaban coronas con hojas de laurel, como forma de homenaje a poetas, deportistas o militares triunfantes. De allí vienen expresiones tales como “poeta laureado”, “científico laureado”, etcétera; que puede ser usado como sinónimo de galardonado. En la Biblia, el profeta Isaías, habla del Galardón de Cristo, que premiará a quienes son nobles y justos; y tengan fe en Él.

Un galardón puede ser un trofeo, una insignia, un diploma, o cualquier otro objeto material, que el galardonado, conserva, como prueba de su valía social.

Ejemplos de uso: “El Director de la película fue galardonado con una estatuilla”, “Me galardonaron por ganar el torneo de tenis, con un diploma” o “Fue muy emotivo ver a las máximas autoridades del país, en la entrega de los galardones, a los mejores científicos”.

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPAS) otorga galardones de modo anual, a directores, actores y guionistas de cine. Son nueve en total, siendo el Óscar el más importante, que es una estatuilla confeccionada en metal de Britania, con baño de oro. Al ser concedidas como un honor, está prohibida su venta, por parte del galardonado y sus herederos. Si desean hacerlo, primero le deben comunicar su decisión a la Academia, que tiene la prioridad de adquirirlos por un dólar, con lo cual, obviamente, quita toda posibilidad de comercialización. Esta disposición rige desde el año 1950.