Concepto de hostigar

Hostigar es un verbo de primera conjugación que reconoce su origen etimológico en el latín “fustigare”, que se integra por “fustis” con el significado de garrote; más el verbo “agere” que indica que se lleva a cabo una acción, en este caso de azotar o dar garrotazos. El verbo “fustigare” se aplicaba sobre todo para nombrar la acción de azuzar con un látigo a los caballos para que se muevan.

El término se relaciona con dolor y sufrimiento, y luego se extendió a la acción de acosar, maltratar, burlarse o molestar intensamente a una persona o grupo con algún propósito (de obtener información, favores sexuales, dinero o simplemente por placer morboso). La víctima del hostigamiento siente coartada su libertad, su autoestima, puede sentir miedo, tomando una actitud pasiva, o rebelarse, y atacar a su vez, a quien lo hostiga, por medios pacíficos o violentos. Muchas veces quien hostiga ha sido o es víctima de hostigamiento y repite esta conducta, pero ahora como autor.

Es común que quien hostiga se encuentre en una posición jerárquica superior o en ventaja física con respecto a la víctima: “El jefe hostigaba constantemente a la secretaria, intentando que cediera a tener con él una íntima relación”, “El niño era hostigado frecuentemente por su tío que lo humillaba en público”, “El hombre hostigaba a su mujer e hijos, con maltratos físicos y psicológicos”.

Los lugares donde con más frecuencia se presentan hostigamientos es el trabajo (mobbing) en los establecimientos educativos (bullying) y en el seno familiar.

El hostigamiento puede también consistir en pedidos sumamente reiterados de que alguien tome determinadas conductas, lo que se vuelve una imposición y una carga difícil de soportar: “Mi madre me hostiga tanto con mis tareas escolares que no me deja un minuto de recreo, soy un buen alumno, pero esta constante presión termina por agotarme”.