Concepto de mesura

La palabra mesura llegó al español procedente del latín “mensura” en el sentido de “medida”.

Alguien actúa con mesura cuando no excede los límites, no se desborda, y de allí que es cauteloso y prudente. Justamente se equipara la mesura a la virtud de la prudencia y la templanza, que evita los excesos y por eso no cae en vicios.

Ser mesurado en el actuar no es ser ni haragán, ni perezoso ni lento, sino cauto, moderado, precavido y ordenado en su justa medida, lo que equivale a ser equilibrado.

Fue la mesura una virtud que los sabios griegos consideraron fundamental al igual que la considera la Biblia y fue una característica de los caballeros medievales y de muchos hombres destacados, ya que actúan racional y no impulsivamente, de allí la célebre frase de Napoleón que les pide a sus criados que lo vistan despacio (con mesura) pues tenía prisa, ya que también se dice que todo lo que se hace en forma apurada (sin mesura) resulta mal.

Ejemplos: “Si quieres que tu vida sea plena, sé mesurado en el goce y en el dolor, en el triunfo y en la derrota, nada dura para siempre”, “Habla con mesura, ni de más ni de menos, no te exaltes y trata de entender las opiniones ajenas”, “La casa de mi vecina está decorada con mesura y por eso resulta agradable y no sobrecargada”, “El arte barroco no tuvo nada de mesurado pues su ornamentación era exagerada”, “Si estudias con mesura, un poco cada día, aprenderás mucho más que si intentas saber todo en el último día antes del examen”.

Quienes tienen un carácter impulsivo, deben aprender a controlar sus emociones si quieren gozar de los beneficios de practicar esta virtud, que en algunos surge de modo natural y en otros hay que trabajarla para lograrlo, pero con dedicación y esfuerzo se consigue.