Concepto de oficina

La palabra oficina nos remonta en su origen al latín “officina”, palabra conformada por el sustantivo “opus” que es trabajo y por “facere” verbo que significa hacer. Una oficina es el lugar donde se ejecutan tareas. Son recintos, que pueden tener dimensiones variadas y pueden ser uni o pluripersonales. Cuentan con mobiliario específico, entre los cuales podemos mencionar, escritorios, ficheros, sillas de escritorio, armarios, etcétera, y artículos electrónicos, especialmente computadoras, dependiendo del trabajo al que se destine la oficina. Deben cumplir ciertos requisitos, tanto técnicos como legales.

En un mismo lugar de trabajo puede haber diferentes oficinas para uno o más empleados o empresarios, o dividirse según la función que cumplen, como el caso de oficina gerencial, oficina de reclamos, oficina de personal, etcétera.

En algunas oficinas se trabaja de modo interno y otras están abiertas al público: “Me encerré en mi oficina a trabajar sobre mi proyecto arquitectónico para que nadie me moleste y terminarlo rápido” o “Concurrí a la oficina de personal para completar mis datos, y allí me encontré con varios colegas que estaban haciendo lo mismo, la pobre oficinista estaba desbordada”.

Hay personas que cuentan en sus propias casas con habitaciones para trabajar, que también se denominan oficinas: “Mi padre es un trabajador independiente; tiene su oficina en nuestra propia vivienda”.

La gran cantidad de puestos de trabajos desarrollados en oficinas son propios de la modernidad (aunque hubo trabajos de oficina en la antigüedad como por ejemplo el de los escribas en Egipto, o el de los cancilleres en la Edad Media) donde tuvo su apogeo la burocracia (gobierno de los escritorios). allí se desempeñan los llamados trabajadores “de cuello blanco” diferenciados de los “de cuello azul” que son obreros fabriles.

Las oficinas pueden no estar establecidas en un sitio específico, pues también las hay móviles.

En la película “Enredos de oficina” o en su nombre original en inglés “Office space” dirigida en 1999 por Mike Judge; se muestra al protagonista que trabaja como programador en informática, tratando infructuosamente de ser despedido de su empleo para obtener la indemnización y dedicarse a una vida libre y despreocupada; protagonizando una serie de divertidos hechos que son tomados como innovaciones creativas, consiguiendo el efecto contrario, el de ser tomado como un gran empleado.