Concepto de consecuente

Consecuente es un término que se derivó del latín “consequentis” participio del verbo “consequi” que se traduce como “seguir”.

Consecuente es lo que resulta o se deduce de un antecedente, de algo que le precede y le sirve de causal. Por ejemplo: “La falta de valores morales es un consecuente de la ausencia de familias comprometidas con la educación de sus hijos y un Estado ausente” o “Hay mucha sobreexplotación de la naturaleza, con la consecuente destrucción de la flora y la fauna autóctonas”.

En Matemática, en una razón o relación binaria entre magnitudes, que puede expresarse como una fracción, el valor de la razón está dado por el cociente entre dos cantidades: un antecedente, que es el numerador, y un consecuente, que es el denominador. Por ejemplo, si en una fracción, el antecedente es 6 y el consecuente es 2, la razón, será 3. Si el antecedente es mayor que el consecuente, el valor de la razón estará expresado en números decimales.

En una relación gramatical, el consecuente es el segundo de los términos de una oración condicional. El primer término, que se ubica antes de la preposición “si”, es el antecedente; y el segundo término, luego de “si”, es el consecuente. El antecedente implica el consecuente, el que será verdadero, solo si lo es el antecedente, aunque puede haber excepciones.

En Lógica proposicional, la primera proposición es el antecedente o hipótesis de la que se implica una conclusión o consecuente. Si de una hipótesis verdadera se extrae un consecuente verdadero; o de una hipótesis falsa, se saca un consecuente verdadero o falso, serán todas implicaciones verdaderas; solo será falsa, si de una hipótesis verdadera se deduce un consecuente falso.

En el ámbito de las relaciones interpersonales, se dice que alguien es consecuente, cuando sus acciones coinciden con lo que dice o piensa. Por ejemplo: “Su estilo de vida, es consecuente con sus principios, ya que vive humildemente, ayudando a los necesitados pues es un devoto cristiano” o “El empresario no es consecuente con los valores de honestidad que tanto predicaba, pues ahora fue condenado por estafar a sus clientes”. Ser consecuente, no significa que uno no pueda cambiar de opinión con el tiempo; sino, que, producido el nuevo ideario, las acciones se ajusten a esa nueva manera de pensar, por ejemplo: “Soy consecuente con mis nuevas creencias, si bien antes consideraba que comer carne era esencial para mi salud; hoy ya no lo hago, pues prefiero ser más respetuoso con otras formas de vida”.