Concepto de craso

La palabra craso procede del latín “crassus” que se traduce como “gordo” o “abultado”. Se aplica a los errores muy importantes o groseros, que no admiten justificación o disculpa, pues proceden de la extrema torpeza o ingenuidad por parte de quien incurrió en ellos. Ejemplos: “Fue un craso error confiar en que mi tía, cuando ya varias veces me había traicionado revelando mis secretos a mi madre”, “Juan cometió el craso error de irse de vacaciones al exterior sin contratar un seguro médico. Tuvo un accidente y no tenía el dinero suficiente para pagar los gastos de su recuperación”, “El craso error de mi padre fue renunciar a su puesto de trabajo antes de conseguir otro empleo” o “Fue un craso error por parte del gobierno dictatorial argentino, llevar las tropas sin preparación militar a combatir a las Islas Malvinas”.

En la antigua Roma, existió un general y triunviro, llamado Marco Licinio Craso (115-53 antes de Cristo). Craso era su cognomen, que era parte de la tria nomina que componía el nombre de los ciudadanos romanos varones. EL cognomen complementaba al nombre de pila o praenomen, y al nomen que era el apellido; siendo un sobrenombre que había tenido algún antepasado, en este caso tal vez había sido obeso, y que luego se heredaba. Luego de varias campañas militares exitosas, como la batalla de la Puerta Colina, Craso cometió un craso error, en la batalla de Carras donde enfrentó a los partos y encontró la muerte de una manera horrible, ya que fue obligado a ingerir oro fundido, en castigo por su ambición. Sin embargo, que su error haya sido craso, no tiene ninguna relación con su apellido, tratándose simplemente de una casualidad.