Concepto de desmoronar

Desmoronar es un verbo transitivo, regular, de primera conjugación, cuyo origen nos remite a la voz del castellano antiguo, “desboronar”, integrado el vocablo por el prefijo de exclusión “des”, y por “borona”, sustantivo que alude a una pequeña partícula, ya sea un grano o una migaja. El sufijo “ar” es formador de verbos.

Desmoronar es sinónimo de caerse o desprenderse parte por parte, partícula a partícula, una construcción, ya sea edilicia, cultural, ideológica, sentimental, de proyectos e ilusiones, etcétera.

Si bien se lo considera sinónimo de derrumbar, la diferencia es que el desmoronamiento es cuando la caída se produce gradualmente, parte por parte, mientras que el derrumbe es de forma abrupta. Hay cosas que pueden volver al estado anterior al desmoronamiento, en forma total o parcial, y otras no.

En sentido material, podemos dar como ejemplos: “He apilado la ropa, y mi perro al pasar, la desmoronó, y fue cayendo de a poco, todo al piso”, “Estoy preocupada pues el fuerte viento, desmoronó parte del techo de mi casa” o “El albañil construyó mal la pared, y una parte de ella se desmoronó”. También puede tratarse de fenómenos naturales como ocurre con los corrimientos de tierras, donde se desmorona o desprende parte de un terreno inestable, con respecto a otro que permanece firme, lo que suele suceder, por erupciones de volcanes o por terremotos.

En sentido inmaterial, puede afectar a un individuo, o a un grupo, grande o pequeño: “Se desmoronó mi ilusión de convertirme en madre cuando sufrí el grave accidente que me dejó imposibilitada de procrear”, “Se desmoronó el sueño de un mundo comunista con la caída de la URSS”, “Se desmoronó la cultura aborigen con la llegada de los europeos a lo que ellos llamaron, “Nuevo Continente” o “Tenía un proyecto ambicioso de convertir mi pequeño negocio en una gran empresa, pero la crisis económica me lo desmoronó”.

Cuando una persona se siente abatida por la angustia y el desasosiego, por haber perdido cosas muy importantes, que eran la esencia de su vida, siente que ésta se le desmorona, que se le “cae a pedazos”, haciendo que carezca de sentido. En esos momentos de duelo, tal vez se prefiera estar solo, recluirse y llorar; pero luego se necesita reconstruir el daño sufrido, para volver a “estar entero”, para lo cual, los familiares, amigos y el acompañamiento de un profesional especializado, psicólogo o psiquiatra, pueden ayudar mucho.