Concepto de endeble

El adjetivo endeble nos llegó desde el latín “indebilis”, integrado por el prefijo en este caso de intrínseco “in” y por “debilis” en el sentido de débil, falto de fuerzas, frágil y de poca resistencia.

Puede aplicarse a los materiales que no resisten mucho al uso, o a la presión que se ejerce sobre ellos, por ejemplo: “El cartón de esta caja es muy endeble, no le coloques cosas pesadas, pues se desfondará”, “Las primeras casas que el hombre hizo, de paja y barro eran endebles, y no resistían mucho a las fuertes tormentas” o “Es muy endeble tu puerta, no la veo para nada segura”. En la actualidad muchas personas de sectores sociales desfavorecidos, tienen viviendas endebles y por ello son altamente vulnerables a los riesgos ambientales.

Las cosas inmateriales (ideas, pensamientos, argumentos, conocimientos, etcétera) también pueden ser endebles, cuando están faltas de firmeza y solidez: “No vas a aprobar ese examen con los endebles conocimientos que pudiste adquirir en media hora de estudio” o “Fue muy endeble la argumentación con la que defendió sus ideas, y por eso nadie aceptó su teoría”.

Se dice que una persona tiene un carácter endeble, cuando es fácil de manipular, lo que significa que no se muestra firme en sus convicciones, se abate y frustra fácilmente y se deja influir demasiado por la opinión de los demás. Su autoestima es baja y tiene muchas inseguridades.

Las instituciones, cuando no poseen una estructura capaz de cumplir sus fines específicos, también son endebles: “Nuestro sistema educativo es endeble, ya que los estudiantes no egresan bien preparados”.

Una salud endeble, es aquella que está afectada, y por ello, el individuo, no puede desplegar en plenitud sus funciones vitales. Puede ser por causas genéticas o adquiridas: “Mi hijo nació con una salud endeble, y siempre está enfermito” o “Yo era muy sana, pero luego de padecer un terrible accidente, me debilité y ahora me siento muy endeble, sin tener fuerzas ni siquiera para caminar”.