Concepto de vetusto

La palabra vetusto procede del latín “vetustus” y significa “muy viejo o antiguo”. En la codificación del emperador romano Justiniano, hubo un primer código que recopiló las “leges” que se denominó “codex vetus” o código viejo del año 529, pues fue reemplazado por el código nuevo del año 534 que derogó al anterior.

Algo es vetusto cuando ya ha cumplido su ciclo, ha pasado de moda, ha sido derogado por la costumbre, tiene demasiados años o ha perdido utilidad, no existiendo una regla objetiva para considerarlo como tal. Ejemplos: “Tira ese mueble vetusto, solo sirve para acumular polillas”, “Sus costumbres son vetustas, ni siquiera pertenecen a su generación sino a la de sus bisabuelos” o “La vetusta construcción corre riesgo de derrumbe”.

Ideas o pensamientos vetustos pueden frenar el progreso de la humanidad y son también calificados por ello como retrógrados, pues retrotraen a períodos ya superados, como quienes sustentan en la actualidad ideologías machistas u homofóbicas.

Sin embargo no todo lo vetusto o muy antiguo pierde valor, ya que pueden conservar una gran importancia histórica o arqueológica, como sucede con las piezas de museo o los hallazgos de restos de antiguas culturas que sirven para reconstruirlas. Ejemplos: “Este libro vetusto tiene un valor sentimental y material enorme ya que está firmado por su mismísimo autor”, “Se ha encontrado una vetusta pieza de cerámica de una civilización ya extinguida de la que se creía no quedaban rastros, y con ella se abrirá una etapa de investigación que nos revelará muchas de sus costumbres ya que tiene grabados de su vida cotidiana”.

Las personas muy ancianas o vetustas, necesitan de nuestro especial cuidado o atención, ya que son nuestros ancestros, nuestras raíces, y merecen nuestro respeto y dedicación. La medicina moderna ha logrado extender la vida de los seres humanos pero no todos pueden llegar a una edad avanzada valiéndose por sí mismas, por lo cual la sociedad debe garantizarles el derecho a transitar su vejez de un modo digno.

Entre los seres vivos, son los árboles los que pueden reclamar la posibilidad de alcanzar el calificativo de vetustos con total certeza. Algunos cuentan con 80.000 años como el árbol “pando” de Utah en Estados Unidos, también conocido como “gigante tembloroso”.