Concepto de paralelogramo

La palabra paralelogramo tuvo su origen en nuestro idioma a partir del griego παραλληλόγραμμον que puede leerse como “parallēlógrammon” y de donde pasó al latín como “parallelogrammus”. Este vocablo está conformado por los siguientes términos: “para” en el sentido de algo que está “junto a”; “llelos” que puede traducirse como “otros” y “gramma” que significa “escrito”.

Un paralelogramo es en Geometría, una figura convexa, que consta de cuatro lados (un polígono cuadrilátero) y cuatro vértices, que tiene como característica que sus lados opuestos, son paralelos e iguales entre ellos.

Los paralelogramos pueden ser rectángulos, cuando sus ángulos internos tienen una medida de 90 º. Son paralelogramos rectángulos el cuadrado (sus ángulos y lados son todos iguales) y el rectángulo (sus cuatro ángulos son rectos pero sus lados son iguales en longitud, solo en los que están enfrentados). Nunca se cruzan o tocan sus lados opuestos, dado que son paralelos. Sus lados opuestos tienen la misma longitud y miden lo mismo sus ángulos opuestos.

Los paralelogramos que no son rectángulos, son el rombo (de cuatro lados de igual longitud) y el romboide (no son iguales sus ángulos ni sus lados). Poseen dos ángulos agudos y dos obtusos, como ángulos interiores.

Otra clasificación de los paralelogramos es en equiláteros, que son aquellos que tienen todos sus lados idénticos, como el cuadrado y el rombo; y no equiláteros, donde son iguales solo sus lados opuestos, como el rectángulo y el romboide.

Sumando la longitud de los lados del paralelogramo obtenemos su perímetro. La suma de sus ángulos interiores es de 360 º. Si queremos calcular el área de un paralelogramo debemos multiplicar la base por la altura.